Exiled from CBGB

Para esto se crearon las pantallas grandes

13 Abril, 2008 · No hay comentarios

Hola a todos:

 

Estoy entusiasmado. Anoche fui a ver la película de Shine A Light, la de Scorsese con The Rolling Stones. Una experiencia que en bastantes momentos me dejó boquiabierto y supongo que también a buena parte de la sala, porque fue de las pocas ocasiones en las que al acabar la proyección, se oyeron algunos aplausos (entre ellos los míos). Mis impresiones sobre la película, a continuación.

 

No es una película ni un documental. Es, básicamente, salvo los primeros 10 minutos y los últimos 30 segundos (muy buenos éstos) un concierto de la banda. Esporádicamente, entre canción y canción aparecían momentos del pasado de los miembros (sólo de los vivos y actualmente en el grupo), proporcionando algunos momentos hilarantes.

 

Estás en el escenario con The Rolling Stones, viéndole los empastes a Mick Jagger y hasta la última rugosidad de las napias de Keith Richards. Una de las pocas pegas es la escasa presencia en pantalla de Wood y, especialmente, Watts. Al resto de componentes de la banda (bajo, coros, teclados y metales) aparecen muy esporádicamente. Ahora bien, salvo que seas muy fan de estos componentes, hay que reconocer que en un concierto en muy escasos momentos te fijarías en ellos, de modo que no me parece un argumento de recriminación. Sí es recriminable que quizás algunas poses o esfuerzos físicos por parte de estos miembros deberían haberse incluido, para indicar también su nivel de implicación en el sonido de la banda. Es decir, deberían haber aparecido más, no por petición popular, sino por exigencias artísticas y de comunicación de que son una banda. No sé si me explico.

 

Fuera de esto, los planos están perfectamente tomados; Scorsese dispuso de 18 cámaras para elegir el mejor enfoque de cada momento,después de todo. Evidentemente, no puedo concordar con el plano elegido en todo momento, pero me hubiera gustado algún plano de punteo de guitarra. Recuerdo uno en el que me enfadé porque Keith lo estaba haciendo muy quietecito y Scorsese nos muestra toda la escena sin cambiar de plano… pero desde sus espaldas.

 

Después, la lista de canciones, muy buena. Salvo éxitos clamorosos al principio y al final, se trató más bien de temas poco rodados. Y aquí demostraron su valía, porque fueron los que, con mucho, más me satisficieron de lo que sonó. Quiero decir, She Was Hot me pareció mucho mejor que Start Me Up o Satisfaction. Eché de menos Gimme Shelter (seguro que Scorsese también), Sister Morphine y otras lentas. La que más se aproximó, siendo una de las sorpresas, fue As Tears Go By (con un sonido muy… no diré la palabra, que me pegarían los stonianos). La voz de Mick Jagger no es la que era, eso sí, pero todavía te puede (y lo logra) hacer vibrar. Las que más me llegaron, que yo me acuerde ahora (seguro que me dejo algunas de las mejores), She Was Hot, Some Girls, You Got The Silver, Far Away Eyes y, sin duda, Champagne and Reefer. Tres invitados, dos de ellos de lujo, sobre el escenario: Jack White, Christina Aguilera y el espectacular Buddy Guy. La peor canción, para mi gusto, aparte de Start Me Up y Satisfaction, fue Sympathy For The Devil. Estiradas en exceso, por un lado, pero eso no es lo que las dañó más, sino el que son devoradas por el espectáculo que montan alrededor de ellas. En el resto de temas, en el que actúan como una banda de verdad, sin florituras innecesarias, es cuando más brillan. Estoy deseando ver una versión contenida de Sympathy For The Devil (podría ser mucho más perturbadora).

 

Y ya que hablamos de espectáculo… si en Rock’n'Roll Circus los Who se lo robaron a los Rolling Stones, en esta ocasión Mick Jagger puede haber experimentado un déjà vu. Él conoce perfectamente como montar un espectáculo, sabe los resortes necesarios para construir momentos climáticos, sabe moverse, gestualizar, posar y provocar. En definitiva, Mick Jagger conoce como crear espectáculo y lo hace mejor que nadie. Pero Keith Richards ES espectáculo. Ketih Richards es rock’n'roll en estado puro. No necesita forzar nada, cada palabra que dice y cada movimiento es tan natural y tan apasionado que roba cualquier plano en el que esté. Bueno, él y Buddy Guy que se zampó a todos en su magnífica colaboración en la mencionada Champagne y Reefer.
 

Ya he contado demasiado. Terminaré diciendo que sin duda, merece la pena ver la película, en la pantalla más grande que podáis encontrar (perderá mucho en DVD casero). Películas así justifican los cines. Ha habido bastantes películas sobre actuaciones de The Rolling Stones, pero creo que ésta es la definitiva (gracias al despliegue técnico y a que no veo posible que la banda consiga hacer otra mejor en el futuro). Desperezaos pues del sofá y acudid al cine. Si os gustan los Stones, os encantará.

 

Por último, en la RS de este mes se hacía un repaso de las películas de la banda y, fallo monumental, ni mencionan Cocksucker Blues. Alucinante.

 

¿Qué vídeo poner?  Pues un country, Far Away Eyes.

Saludetes

Ártabro

P.S. Escucha recomendada: All Down The Line de The Rolling Stones

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