Exiled from CBGB

Entradas de Enero 2009

Bajada de las nubes

31 Enero, 2009 · Dejar un comentario

Hola a todos:

 

Durante estos días he leído unos cuantos artículos de Diego A. Manrique sobre la delicada salud de la industria musical y el futuro incierto que le espera. Podéis guglearlos.

 

El primero, llamado «Tan listos, tan rencorosos», afirma, después de lamentarse del cierre de varias tiendas de discos míticas, que la industria se ha llegado a enemistar tanto con los consumidores de música que gran parte de ellos celebran las malas noticias que le acontecen. Reprocha la inconsciencia de estos amantes de la música al pensar que la música brota «como las setas, sin necesidad de abono monetario. Para ellos, la industria es un dinosario que no supo adaptarse a las nuevas tecnologías y se merece todas sus desdichas». Finaliza diciendo que la industria se mantiene “subvencionada” por los pocos que siguen comprando discos.

 

El segundo artículo, a su vez, intitulado «El Waterloo de la industria musical», lo firmó dos días después. En él se habla de una reunión que en 2000 mantuvieron las grandes discográficas con Napster. Este portal de Internet estaba teniendo un crecimiento espectacular y se examinó la posibilidad de repartirse el pastel de las descargas musicales que ofrecía entre Napster y la industria. Era el momento óptimo, pues la gente aún no se había acostumbrado a descargar música gratis y estaba dispuesta a pagar una subscripción por poderlo hacer. Pero el encuentro fue un fracaso. Napster quería ir a pachas y las discográficas querían el 90%. El desacuerdo llevó a una guerra judicial, pero, en el interín, la gente se acostumbró a no pagar, de modo que tras el fin de Napster vino Audiogalaxy y después mil y mula otras.

 

¿No está contradiciéndose Manrique entre ambos artículos? Parece claro que el apetito desmesurado de las discográficas, que no comprendían la trascendencia de Napster y las descargas por Internet, provocó que se subieran tardísimo al tren, tanto que ni siquiera actualmente ellas controlan el principal sitio de descarga legal de canciones.

 

En mi opinión es evidente que la industria no se supo adaptar a las nuevas tecnologías, pero esto no hubiera sido un problema demasiado grande si no se hubiese enemistado previamente con sus consumidores. Porque no hay que olvidar lo mal que fue tratado y lo bien que fue exprimido el consumidor durante muchos años. Primero con el cambio de formatos, márgenes comerciales excesivos, artistas prefabricados, discos mediocres vendidos como revolucionarios y que en realidad eran el sencillo de lanzamiento y 9 canciones de relleno, cobardía artística impuesta a los que querían innovar y experimentar… No es de extrañar que los consumidores andaran mosca y prefirieran catar antes de comprar en esos años bisagra entre los dos milenios. Eso fue parte del triunfo de Napster, les permitía “catar”. Cuando luego, encima, la industria empezó a llamar ladrones a su demanda, no es de extrañar que estos rompieran definitivamente con las discográficas y se desentendieran de las dificultades que les sobrevinieran. Lo peor es que la industria sigue sin tratar realmente de reconciliarse con sus consumidores.

 

Otro de los motivos que contribuyeron a crear ese divorcio fue, como se dice en el segundo artículo, los años de vacas gordas que tuvieron las discográficas en los 80 y 90 y que trajeron consigo contratos multimillonarios para grandes estrellas, exhibiciones de poderío económico y de derroches excesivos. Las estrellas se alejaron todavía más de sus fans, de modo que la identificación con ellas menguó.

 

Se hicieron verdaderos disparates de mercadotecnia en aquellos años. Despilfarros impúdicos de dinero, incluso en momentos en los que la austeridad hubiese sido conveniente. Un ejemplo perfecto fue El Bosco. Haceos a la idea. 1995, más del 20% de paro en España en ese momento, peligro con las pensiones, recortes sociales,… y sale a la venta el disco Angelis. El Bosco se montó al rebufo de una moda de música tipo espiritual que azotó Europa por aquella época (Enigma, Voces búlgaras, Monjes de Silos,…). Detrás del tinglado estaban tres productores famosos: Julián Ruiz, Javier Losada y… Luis Cobos. Fue un pelotazo, se vendieron centenares de miles de discos, en buena parte gracias al sencillo de lanzamiento, Nirvana.

 

 

Síí, es el Canon de Pachelbel… y el All Together Now de The Farm. Tan obvio era que hasta yo me di cuenta del plagio (aunque no se planteó demanda, que yo sepa). En fin, la cuestión es que, en ese entorno económico de crisis no se le ocurrió otra cosa a la discográfica que presentar el disco a la prensa que fletar un avión para que oyeran el disco en las nubes…

 

Cosas así hacen que me alegre de que dicha industria se vea obligada a bajar de las nubes y desear que se ponga a ofrecer productos por los que los consumidores estén dispuestos a comprar. Creo que todavía es posible y algo he visto, pero tan tímido que puede que, por última vez, estén llegando demasiado tarde.

 

Os dejo con la versión “original” del tema (no Pachelbel, sino a The Farm).

 

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Mea culpa de Enigma

Categorías: Divagaciones · General · Noticias

El invierno sobre mí

29 Enero, 2009 · 2 comentarios

Hola a todos:

 

Estos días me encuentro de ánimo bastante invernal. Siento la necesidad de encontrar un rincón en el que cobijarme y dejar que el frío pase. No es como con el otoño, cuando te pones melancólico. No, en este caso lo que hay es un deseo de aislamiento. Como cuando te sientes herido y precisas algo de tiempo para rehacerte.

 

Todo el mundo tiene canciones que le ayudan a pasar un mal trago. Yo no sé por qué  la he elegido a ella en esta ocasión; el caso es que la que me está sirviendo es I Am A Rock de Simon & Garfunkel. He encontrado un vídeo maravilloso (y raro) de la canción.

 

 

¡El Café Wha?! ¡Cuántos buenos recuerdos de esa zona de Manhattan, por McDougal St.! Supongo que el oír esta gran canción asociada a un lugar donde te lo pasaste bien (y ellos se lo están pasando bien) es un refuerzo positivo. Pero, en este caso, es un añadido, porque es la letra sublime de la canción (por cierto, totalmente contradictoria con las imágenes) la que me habrá guiado inconscientemente hacia ella. Una confesión: cuando, estando en el instituto, comencé a interesarme por las letras de las canciones en inglés que escuchaba, fue ésta canción de las primerísimas que busqué, junto con algunas de Dylan y de The Beatles. Con un lenguaje simple pero poético habla de una persona que nos dice que huye, ignora y desprecia la amistad y el amor, afirmando que él es una roca y una isla. En realidad, todo se debe a que le hicieron daño, y teme volver a sufrir, como dejan muy claro las dos últimas líneas de la letra, en las que al personaje se le escapa.

 

And a rock feels no pain;

And an island never cries.

 

Aunque no estoy en absoluto en la misma situación que el protagonista del tema, sí me enseña que no es bueno encerrarse cuando lo estás pasando mal. Y me conforta.

 

Por otro lado, me ha resultado curioso darme cuenta de que existen bastantes canciones de Simon & Garfunkel que yo denominaría invernales. En la primera estrofa de I Am A Rock hablan del invierno y en otra canción directamente incluyen la palabra «winter». Se trata de una de mis canciones favoritas del dúo: Hazy Shade Of Winter,  otra canción que oigo a menudo estos días. Eso sí, la canción, diga lo que diga el vídeo, es de 1968, del disco Bookends.

 

 

Podría seguir poniendo canciones de Simon & Garfunkel (invernales… o no). No obstante, al ser el grupo del que más tiempo sigo siendo fan, se merecerán que les dedique más hilos. Por hoy está bien.

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Homeward Bound de Simon & Garfunkel

Categorías: Personal · Rarezas

La involución

27 Enero, 2009 · 5 comentarios

Hola:

 

En primer lugar, gracias a todos por los comentarios.

Frances, reconozco que fui un poco cabroncete con el ejemplo de Christina Aguilera. Es verdad, su evolución musical ha sido favorable y hasta hay canciones que me gustan, por ejemplo Beautiful. No soy tampoco fan de ella, pero hay que admitir que puede transmitir con su voz (eso sí, todavía no ha hecho nada que se iguale a cotas como el Strange Fruit de Holliday). Para ser justo con ella, pondré también esta canción. El vídeo original está protegidísimo, de modo que pongo una actuación.

 

 

Sin embargo, creo que lo que quería decir sigue siendo válido. No me parece correcto que hablen de los mejores cantantes «de todos los tiempos» y, por argumentos falaces (presuntamente no transmitir algo no presente en la letra de la canción), no incluir a artistas como los que mencionaba o, como bien decías, Ella Fitzgerald. Si no los quieren incluir, que indiquen limitaciones por fecha de nacimiento u otras cosas  y ya está. (quitando también, por supuesto, el «de todos los tiempos»), pero que no se anden con mandangas.

 

Poncho, me apunto lo de la guía de introducción a Bowie. Pero dejaré pasar un tiempo, porque hay que saber controlarse y convertir la bitácora en un monográfico. Por mi parte, tendré en cuenta, la que has dado de Wilco

 

De lo que quería hablar hoy, no obstante, es de un proceso triste. Sobre como se hacía vibrar a las masas antes y ahora. Estoy seguro de que de nuevo no estaré siendo justo al 100%, pero sí me parece algo representativa la comparación de dos actuaciones, una de los 70 y otra de los doblecero. La primera, gracias P. por pasármela, es Tina & Ike Turner con su arrasadora interpretación de Proud Mary.

 

 

Al parecer, fue una actuación de febrero de 1971 (según dice un comentarista del vídeo).  Por la estética, si no es así, no andará muy desencaminada la fecha. La otra actuación es de la misma canción pero de una artista actual, que posee el mismo impacto mediático planetario (si no mayor) que Tina. Me refiero a Beyoncé.

 

 

Esto fue en 2005, precisamente para homenajear a Tina Turner. No sé, llamadme carcamal, anticuado, purista,… lo que queráis, pero, en mi opinión, ni por rabia, ni por energía, ni por entrega Beyoncé se acerca a Tina (tampoco sus respectivas coristas). Tina (y sus coristas) se sudó la actuación, lo dio todo y se notaba que lo hacía para el público, pero siendo auténtica al 100%, lo sentía. Un verdadero espectáculo. Pero a Beyoncé se le notaban poses, esas sonrisitas diría que autocomplacientes, esa voz desplegada,… Evidentemente quería complacer al público (y parece que a éste le gustaba), pero no creo ni en broma que se creyera lo que cantaba la mitad de lo que Tina lo hacía, y no le puso ni la mitad de la garra que la homenajeada le imprimió hace ya casi 40 años. Si me dieran a elegir, preferiría mil veces asistir a la primera actuación que a la segunda.

 

A lo mejor no existe esa “involución” y son sólo impresiones erróneas mías. El caso es que me suelo creer más las actuaciones antiguas que veo que las modernas. Siempre habrá excepciones, pero hablo del nivel general. Aunque claro, puedo estar equivocado.

 

¿Lo estoy?

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Proud Mary de Creedence Clearwater Revival.

Categorías: Críticas · Divagaciones · Personal

Parece que no será el final

25 Enero, 2009 · 4 comentarios

Hola a todos:

Misterio musical a la vista. Al parecer, en una red social, un miembro que se llama David Bowie ha dejado un mensaje en el que dice que está en Berlín grabando nuevo material. A raíz de ello, se ha desatado una gran expectación. ¿Será verdad? Si lo es, ¿habrá vuelto a Berlín para tratar de recuperar el ambiente en el que grabó su rompedora trilogía berlinesa junto a Brian Eno? En este caso, la verdad es que no creo que encuentre mucho de dicho ambiente, puesto que Berlín es una ciudad completamente diferente a la claustrofóbica y decadente de finales de los 70. Sin embargo, sí es una ciudad joven y vibrante, con una de las marchas nocturnas más excitantes y vanguardistas de Europa, de modo que tal vez no fuera mala idea del todo… si es cierto. Lo que es seguro es que no ha vuelto allí por Brian Eno, puesto que eso ya lo hizo en Outside en 1995, un disco sobreconceptuado, pero con bastantes ideas interesantes.

 

De lo que no cabe duda es de que hay ganas de nuevo material de Bowie. Su último disco es del 2003 y nunca había estado tanto tiempo sin grabar. El infarto fue hace ya demasiado y creo que si ha seguido teniendo el mismo ritmo de ideas que las que estaba teniendo, su nuevo disco debería ser magnífico. Y digo esto porque, a pesar de que su obra ha sido irregular en los 90, es mejor que la de los 80 y, a veces, ha dejado magníficos temas. Su ritmo de grabación hizo que grabara 7 discos entre 1993 y 2003, es decir, casi el tiempo que otros tardan en publicar 3. Además, parecía estar recobrando coherencia y calidad, porque los discos de este milenio, Heathen y Reality tienen una calidad que sólo sale perdiendo si se los compara con los grandes clásicos de los 70 (y quizá no con todos ellos las comparaciones serían fatales).

 

Por otro lado, si es cierto, esta canción que grabó para una película, dejaría de ser su última composición publicada. She Can Do That. Extraña, angulosa y muy electrónica. No es un portento, se nota que fue un encarguillo, pero tampoco está mal del todo.

 

 

Os dejo con (no sé si la he puesto, debo empezar a pensar en instalar un buscador de canciones ya puestas en el blog) uno de sus mejores temas de los 90: The Heart’s Filthy Lesson. Brutal, perturbador, angustioso y hasta demoníaco.

 

 

Saludetes y perdonad que vuelva a hablar de Bowie, pero uno tiene sus debilidades.

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Slow Burn de David Bowie

Categorías: General · Noticias · Rarezas

La voz (II) Excusatio non petita, accusatio manifesta

24 Enero, 2009 · 3 comentarios

Hola a todos:

 

¡Caramba, Canceleiro! Me alegro de no ser el único al que le pasa eso de que se abstrae de lo que dice una canción en su propio idioma, porque ya pensaba que lo mío era demasiado extraño. Bueno, o es que somos algo extraños los dos, jajaja.

 

Victor, lo siento, tus mensajes me aparecieron en la bandeja de spam, por eso no salieron publicados (ahora ya lo están). Y sí, por supuesto que tengo fallos, pero no creas que a ninguno de esos artistas que mencionabas no les presto a propósito atención para saber lo que están cantando. Lo hago, porque sé que tienen algo que decir. Lo que digo es que cuando oigo algo de grupos más “terrenales”, como no intento saber lo que me están cantando, así lo hagan en español, inglés, francés, italiano,… mi cabeza no se fija en la letra de forma inconsciente.

 

Bueno, y como creo que incluso el pobre Poncho habrá recibido ya la RS de enero (que llega a los subscriptores casi a mes vencido), puedo hablar de la lista a «100 mejores cantantes de todos los tiempos», como pomposamente anuncian en la portada.

 

Se trata evidentemente, de una versión radicalmente anglocentrista, pues allí todo el mundo canta en inglés, y, como la lista la han hecho en EE.UU. también se nota en algunas voces seleccionadas. Ya sólo por eso, deberían haber buscado un título menos pretencioso, porque vienen a decir que no hay buenos cantantes en otras lenguas, cosa absolutamente ridícula. Pero si esto ya es absurdo en la versión original, ya roza la majadería en la edición española. Pero es lo que tiene importar contenidos de otros lados sin aportar más que la traducción del texto. Provocas que el valor de la lista pierda interés y credibilidad. No obstante, aceptemos que la lista es así por venir de dónde viene. Pues bueno, incluso así, o precisamente por ello, la lista tiene ausencias notables, Buddy Guy sin ir más lejos, y, lo que es peor, es bastante inconsistente con sus propios presupuestos.

 

Porque si hay algo que llama la atención desde el principio, señalado por ellos mismos, es la ausencia de Frank Sinatra (por no mencionar a Billie Holliday). Pero claro, existe una explicación, dicen. Se debe a que a los artistas “pre-rock” se les juzga por la perfección con la que cantan la letra, mientras que a los de la “era rock” se les juzga por «lo que el cantante descubre que la canción no llega a decirlo del todo». ¡Ahhh! Muy bien, pero… no.

 

Yo creo que a un cantante se le juzga por lo que hace cuando canta. Fija tú los criterios que consideras cantar bien, de acuerdo, pero después júzgalo según ellos, no según el momento en el que lo cantó. Quiero decir, por ser de la época anterior al rock, no puedes decir que no se le puede juzgar según dichos criterios (aparte que Frank Sinatra siguió cantando y produciendo éxitos durante finales de los 50, 60,… no se murió en 1956, caramba). Entonces, bien, Frank (“la voz”, que habrá que decirlo todo) Sinatra, “clavaba” sus interpretaciones, pero eso no quiere decir que no descubriese o colorease los temas con su forma de cantar. ¿Acaso no transmite, más allá de lo que lo hacía la letra, la alegría de vivir en Nueva York en New York, New York? ¿Acaso no aportaba en su interpretación de My Way sensaciones de desafío, cierto espíritu de estar por encima de todo ya, notas de tristeza y de añoranza en su despedida?  ¿Y cuántos artistas rock se han sentido deudores de Frank Sinatra, como mostraban a las claras los duetos que hizo en los últimos años de su vida? 

 

Pero la inconsistencia se manifiesta con claridad cuando ves algunas personas incluidas en la lista como Christina Aguilera (puesto 58) o Mariah Carey (puesto 79). Voces muy dotadas, que clavan sus interpretaciones, pero que en términos de descubrir matices en las canciones que cantan me parecen claramente inferiores.

 

Como ejemplos, pongo tanto My Way como, ojo que aviso, Genie In A Bottle.

 

 

 

En fin, que todo me suena a excusatio non petita, accusatio manifesta. Si no querían poner a gente como Billie Holiday o a Frank Sinatra, que lo digan a las claras, pero que no inventen g*l*p*ll*c*s de que no transmiten o no aportan nada en su interpretación.

 

Y por cierto, si la mitad (o más de la revista) son traducciones del inglés y este especial lo es en su totalidad, un poco de nivel, por favor. Cuando Steve Tyler dice que «I wear my heart on my sleeve», significa que está mostrando sus sentimientos, que «se muestra con el corazón en la  mano», no que lleva “el corazón en la manga”…

 

Os dejo con otra voz que no descubre gran cosa en las canciones que canta y que no venga en su letra. Billie Holiday y My Man.

 

 

Saludetes

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: What A Wonderful World de Louis Armstrong

Categorías: Críticas · General