Hola a todos:
Hace unos pocos días leí en el periódico El País la siguiente noticia de Dario Manrique. Resumiéndola mucho, ya que os dejo el enlace para leerla con detalle, resulta que el productor Danger Mouse (conocido por muchos por ser una de las mitades a Gnarls Barkley), se ha aliado con el rockero Sparklehorse para crear un disco. Ellos compusieron unos temas instrumentales y luego los pasaron a colegas músicos para que pusieran la voz. Ahí cupieron desde Suzanne Vega hasta Iggy Pop, pasando por The Flaming Lips y componentes de The Pixies, Super Furry Animals o The Cardigans. Además, el cineartista David Lynch aportó la estética que rodeaba al disco con decenas de fotografías y cantó un par de temas. Sin embargo, a pesar del jugoso reparto, tanta gente ahí cada uno de su padre y de su madre, trajeron problemas. El disco, Dark Night Of The Soul (ciertamente, como señala Manrique, un título muy de San Juan de la Cruz) se pensaba editarlo a través de EMI que poseía los derechos de buena parte de ellos, pero no se llegó a un acuerdo. Entonces, según dice el artículo, Danger Mouse decidió editarlo de todos modos, con todo el trabajo visual incluido y todo eso, pero el CD es en realidad un CD-ROM virgen y se conminaba al comprador a usarlo como quisiera, debido a razones legales que habían impedido que contuviera música. Estaba claro por donde iban.
La jugada es muy buena. No obstante, Darío Manrique comienza ahí a especular que todo esto lo hace Danger Mouse como campaña de autopromoción, venderse como el hombre solo que se enfrenta a la bestia. Además, así, mete presión a la discográfica para que le permitan publicarlo y genera expectativas frente a dicho trabajo.
Puede ser, pero, y ahí hay un fallo del artículo, creo que no explora otra posibilidad. Que sea una campaña de promoción de Danger Mouse, aunque amañada con EMI. Es cierto que Danger Mouse ya ha explotado en el pasado las posibilidades de una campaña de comunicación basada en medidas agresivas y polémicas, como fue el Álbum gris que le dio a conocer, pero, reconozcámoslo, también EMI, al igual que cualquier multinacional de la industria, es maestra en estas estrategias. Un argumento a favor es que EMI dice seguir negociando para ver si se lanza el disco físicamente o no. Si fuera así, pensémoslo, todos salen ganando. EMI vendería un producto que ha levantado gran polvareda y expectatión y Danger Mouse aumenta su crédito ante sus fans por haber colado un gol a la malvada compañía. A EMI no le importaría pasar por el malo de la peli, porque, como dice el dicho castellano, «dame pan y llámame tonto».
Aunque este aspecto del artículo puede ser disculpable (ya que es una hipótesis plausible pero tal vez no muy probable), hay otro fallo mayor. No me habla del disco en sí. Increíble, porque hasta el periodista deja entrever que Dark Night Of The Soul ya está en las redes de intercambio de archivos (y así es), pero no me cuenta nada de él. Si es bueno, malo, nada… salvo que la mayoría de las piezas van en onda de «languida psicodelia». Ni siquiera le merece un comentario para decir si sería interesante publicarlo por las vías tradicionales por sus valores musicales intrínsecos. Cuando durante el resto del artículo pone varias veces en entredicho las motivaciones de Danger Mouse y su talento, y alude a su tácticas de autopromoción, creo que se hacía necesario mencionar si hay algo detrás de todo esto.
Y bueno, en la edición en papel nada, pero, caramba, en un diario digital, no costaba nada poner un enlace a una de las canciones del disco o encastrarlo directamente del Youtube. Otros periódicos lo hacen.
Para no incurrir en el mismo error comentaré algo del disco. No he podido oírlo entero, sólo he tenido tiempo para unos pocos temas. En ellos dominan los tiempos lentos, con voces sedantes, pero a veces inquietantes. La melodía suele comenzar en ritmos lentos, oscuros, aunque luego poco a poco se van construyendo, elevando y en general aclarando un tanto, dando así una sensación de evolución. Pero hay una canción que me pareció bastante interesante. Lo canta Julian Casablancas, de The Strokes, y se llama Little Girl. Más próximo al sonido Gnarls Barkley, es mucho más animado, distintivo y, a la larga, satisfactorio. Os dejo con él.
Saludetes
Ártabro
P.S. Escucha recomendada: Going On de Gnarls Barkley
0 respuestas hasta el momento ↓
Todavía no hay comentarios... Empiece usted rellenando el siguiente formulario.