En primer lugar, muchas gracias por todos los comentarios. Siempre es agradable tener “feed-back”, especialmente si lo que se dice es tan interesante.
El hilo de hoy será corto. El calor no ayuda a leer largos textos en un ordenador. Lo único que apetece es pensar en donde pasar las vacaciones o perderse durante una larga temporada.
Yo tengo a mi elección una cierta cantidad de sitios donde me encantaría perderme. De hecho, si el dinero no fuera un problema, ya estaría en cualquiera de ellos.
Uno de ellos, uno de los más importantes, es el entorno de Washington Square en Nueva York. Ambiente universitario, juvenil, inquieto, curioso, efervescente y lleno de música. Los conciertos improvisados, todos con intérpretes de buen nivel, son casi diarios. Además, se encuentra inserto en el ambiente alternativo de Greenwich Village, donde menudean las tiendas de discos (y de vinilos), los clubs míticos como el Café Wha?, y que fue residencia de tantos artistas como Bob Dylan o Joan Baez…
Concretamente, hay una lugar que, cuando la vi por primera vez, me sentí extrañamente en casa. Es el cruce de W 3rd Street y MacDougal Street. Una pizzería (Ben’s Pizzeria) está apostada en una de las esquinas del cruce, indicando orgullosa que tiene sucursales en Londres, Japón, Italia y… España. Y justo enfrente… ¡sorpresa! Un alucinante grafitti-mural sobre la música en la fachada de un club, el Groove.
Clicad en la imagen para ampliarla.
Son detalles como estos los que identifican la actitud de una comunidad ante la música. Aquí en España creo que sería imposible encontrarse con un mural como éste y revela, por sí solo, un elemento del que te das cuenta al muy poco tiempo de estar en Estados Unidos. La música, allí, es algo muy serio. No quiere decir que no se diviertan con ella. Significa que el papel de la música en la vida de las personas y que las funciones que se le asignan socialmente son más importantes.
Así que ya sabéis, si alguna vez me pierdo, tenéis un magnífico lugar por donde empezar a buscarme. Pero tened cuidado, podéis perderos vosotros también.
¿Tenéis algún lugar parecido a este al que os escaparíais? ¿Conocéis algún mural como éste en España?
Saludetes
Ártabro
P.S. Escucha recomendada: New York State Of Mind de Billy Joel
Este es un blog musical, así que supongo que la única forma de encajar la victoria de España en la Eurocopa en esta bitácora es haciendo un repaso a canciones de victoria, ¿verdad?
Primero, la típica y tópica, el We Are The Champions de Queen:
Muy usada, sobre todo por mujeres, es el himno de Tina Turner, Simply The Best.
Aunque lo que se dice es que se vencerá (vincerò), el Nessun Dorma de la ópera Turandot es un himno de victoria sin paliativos. Pavarotti la interpreta aquí en toda su gloria.
Y ahora, la mía personal, la canción que uso cuando he triunfado en algo. Sergio Makaroff y su infravaloradísimo (irónicamente) Master Of The Universe. Evidentemente, siendo una buena canción española, haber pedido que hubiese vídeo sería demasiado.
Para terminar, una curiosidad, relacionada con la victoria futbolística de esta noche, pero no una himno de victoria, sino de aliento. La última vez que se supo algo de un buen grupo de “la movida”, La Frontera, fue con la canción No vuelvas sin ella, que era el tema elegido para acompañar a la selección española en una pasada Eurocopa, la del 2000. La canción no vale muchas perras, era un tema de encargo, pero aquí la dejo, como rareza que es (y en la que se convertirá cada vez más).
Yo no soy nada futbolero, he de confesar, pero la honrilla de España y el hecho de que esto ha hecho feliz a mucha gente se merece un hilo. Por cierto, me gustaría saber cuáles son vuestras canciones de victoria, así que, si queréis, no os cortéis y compartidlas.
Saludetes y felicidades a los campeones.
Ártabro
P.S. Escucha recomendada: A Rianxeira decualquier afición sana que celebre algo.
Siento la irregularidad de los últimos posts, pero estoy bastante liado en el trabajo con… ¡bah! ¿Para qué contar miserias si puedo hacer cosas más alegres como contestaros? Siempre está bien tener respuesta de algo que has opinado, aunque sea para ponerme verde.
Dani, no me olvido de ir a visitarte. Pronto nos veremos. Espero que puedas ir a ver a Bob Dylan y, si al final no puede ser, que pronto, durante otra etapa de su Never Ending Tour te quedé todavía más cerca y podamos ir a verlo.
Judas, sinceramente, no sé, pero creo que el debería odiar al otro soy yo, jajaja. Vale que yo he estado en Nueva York, pero tus destinos tienen una pinta magnífica. Respecto a The Raconteurs comparto tu opinión. Es extraño, se dejan oír, está bien lo que hacen, pero no me termina de atrapar.
Pero ya que hablabas de Nueva York este post lo dedicaré a uno de los aspectos que más me chocan de la ciudad y que me encanta, mejor dicho, me ENCANTA. Y es la enorme proliferación de neones. Por neones me refiero a pequeños mensajes que aquí en España se suelen poner en los comercios mediante carteles de papel, cartón o mediante paneles iluminados por detrás con tubos fluorescentes. Allí no digo que no haya carteles ni paneles, pero lo que hay y lo que llama la atención son los neones, con los tubos luminosos retorcidos al aire. Si hay un cajero automático dentro del establecimiento, si sirven cafés, si incluyen en el menú una especialidad en el local, si está abierto, si nunca cierra, si venden una determinada marca de cerveza, si poseen un emblema… lo más probable es que se anuncie mediante un neón, escribiendolo en letras, dibujos estandarizados o con diseños exclusivos. Los hay de todos los colores, tamaños (aunque suelen ser del tamaño de carteles normales), formas, parpadeantes o fijos, con movimiento simulado… La sensación que producen cuando caminas por las calles, sobre todo desde que atardece, es de calidez y de refugio.
Es posible que esta sensación esté debida a varios factores: los alegres colores, las calles no muy bien iluminadas que los convierten en faros en la oscuridad y signo de que allí hay alguien… Pero no se me escapa que se pueda también deber a que los neones en España eran más populares durante mi niñez, pasando de moda después. Verlos ahora por todas partes te trae recuerdos inconscientes de tiempos mejores por ser más despreocupados, y añaden todavía más decadentismo a una ciudad que por un lado parece a punto de caerse a pedazos y por otro devora su pasado y reinventa su futuro. Y ese es otro motivo por el que me gustan los neones. Allá donde están suele haber un comercio tradicional que no ha sucumbido a la homogeneización de las ciudades en los últimos años. Ya casi da igual si paseas por Londres, Madrid o Colonia, todo es igual. Pero Nueva York…n unca he visto una ciudad con tanto empuje y con tanto anclaje en el pasado al mismo tiempo. Eso es Nueva York, un diner con aspecto de los años 50 al lado de un restaurante salido de una película de gangsters y un poco más allá, una franquicia de Victoria Secret. Una millonaria cogiendo un taxi que acaba de dejar una pareja de novios en su primera cita. Pobres pidiendo un cuarto de dólar en la Quinta Avenida.
Como muestra de neones, esta fotografía que saqué por otro motivo (el abigarramiento de mensajes, muy neoyorquino).
Y como este es un blog de música, una canción sobre neones, pero no Corazón de Neón, que sería la socorrida, sino Neon Lights de Kraftwerk de su álbum de 1978 The Man-Machine.
Saludetes
Ártabro
P.S. Escucha recomendada: Corazón de Neón de La Orquesta Mondragón
Me alegro mucho, Poncho, de que te hayan gustado las canciones. La verdad es que me sigo sobrecogiendo cuando las escucho y asombrando de que haya sido posible.
Entrando en el tema de hoy, poco antes de marcharme a Nueva York cayó en mis manos el último disco de Sheryl Crow, llamado Detours. Me gustó bastante y hablaré de él más extensamente en otro post, pero la cuestión es que una canción en concreto me pareció preciosa, digna de lo mejor de su discografía. Se llama Gasoline y no podría ser más actual, pues habla (en un tono irónico, inteligente y… apocalíptico) de lo que ocurrirá cuando se acabe la gasolina en el mundo. La letra es una pasada de por sí y la canción tiene un ritmo muy pegadizo. Os copio la letra.
Way back in the year of 2017
The sun was growing hotter
And oil was way beyond its peak
When crazy Hector Johnson broke into a refinery
And the black gold started flowing
Just like Boston tea
It was the summer of the riots
And London sat in sweltering heat
And the gangs of Mini Coopers
Took the battle to the streets
But when the creed was handed down
For no more trucks and no more cars
They threw cans of petrol through the windows at Scotland Yard
Gasoline
Will be free, will be free
Gasoline
Will be free, will be free
When the Mounties stormed the palace of the Saudi family
They held them up for ransom
Without disturbing their high tea
But their getaway was shaky
They stalled in the Riyadh streets
Cause you can’t make it very far
When your tank is on empty
The final can of gasoline was loaded on a truck
And driven through the streets of Agra to the palace aquaduct
You see, all the majesty of worship that once adorned these fatal halls
Was just a target to the angry
As they blew up the Taj Mahal
Gasoline
Will be free, will be free
Gasoline
will be free, will be free
Gary ran a market way down in Tennessee
Where all the farmers got together and talked about this great country
But when the government turned its back on farming
Man, what I hear
They dragged the pumps out of the ground
With a big vintage John Deere
I’ve got soldiers on my payroll
Standing guard on my front drive
Snipers on the roof poised at those
Who don’t want me alive
Cause they audited my taxes
My family under threat
Cause I’ve got a message and a megaphone
And I’ll scream it to the death
Gasoline
Will be free, will be free
Gasoline
Will be free, will be free
You got the farms in Argentina
Making fuel from sugar cane
You got the bastards in Washington
Afraid of popping the greed vain
Cause the money’s in the pipeline
And pipeline’s running dry
And we’ll be the last to recognize
Where there’s shit there’s always flies
Pues bien, me voy a Nueva York y decidí que podría ser interesante acudir a algún concierto. Miro las actuaciones previstas y veo que Sheryl Crow va a dar un concierto durante mi estancia y encima… en Central Park, concretamente en el Rumsay Playground, un espacio que se suele utilizar para practicar deportes, pero que es la sede del Summerstage, que es el festival anual que ofrece un ciclo de conciertos gratuitos veraniegos en Central Park y con actuaciones para todos los gustos, desde música latina como Julieta Venegas o Plastilina Mosh hasta independientes como Vampire Weekend o Battles. ¡Vamos! Igualito que en Madrid.
Quise comprar entradas, pero estaban agotadas. Sin embargo, durante uno de mis paseos por la ciudad, pasé por allí y vi que era un espacio tan abierto que el concierto se podría seguir sin problemas desde el exterior. Así que me dije que era mi oportunidad de oro para «asistir» a un concierto de Sheryl Crow, dado que no se prodiga mucho por este lado del charco.
Cuando fui, había bastantes reventas que te entraban con «There’s a nice show tonight. Wanna some tickets? », pero ya me había decidido a estar en el exterior y, aparte, no me gusta el concepto de los reventas. Me instalé justo detrás del recinto, veía la última fila de espectadores y las luces del escenario, no muy diferente a lo que veo cuando voy a un concierto y tengo mala suerte con la gente que está delante de mí, pero a cambio me podía sentar en el cesped y hasta montar un pic-nic. Bastante gente lo estaba haciendo.
Fue delicioso, mientras la tarde se reencarnaba en noche, el concierto atronaba (se oía de maravilla) y me hacía disfrutar con las canciones que iba interpretando la artista. Casi había más animación fuera que dentro, puesto que, al ver a la gente de la última fila, me di cuenta de que no se pusieron de pie en ningún momento y fuera la gente se movía, aplaudía y comía de lo que había traído de merienda-cena. Un par de hombres pasaba entre los grupos de personas, tirando de un pequeño carrito de estos de llevar maletas o mochilas escolares y una gran bolsa, musitando «cerveza» y «beer».
Supongo que fue casualidad que justo cuando los postreros rayos del sol lo doraban todo sonó esta canción. Pero había una sorpresa. No me había dado cuenta, pero la canción original guarda en algunos momentos, como el estribillo o la última estrofa, un parecido rítmico muy grande con Gimme Shelter de The Rolling Stones. Y ella lo aprovechó para transitar, en la última parte de la canción, entre uno y otro tema, creando una atmósfera todavía un poco más oscura.
Fue un momento mágico, lo recordaré siempre, así como el olor y las llamitas de las velas aromáticas que la gente encendió para iluminar sus jiras (sí, he escrito jira y está bien escrito) cuando cayó más la noche. Me fui contento, pensando en que debía escribir sobre ello en este blog, cosa que acabo de cumplir.
En fin, que si añado que en el vuelo de vuelta, dentro de la selección musical que la compañía ofrecía para escuchar y pasar el tiempo, estaba el disco Detours, me quedó claro que este viaje a Nueva York se me quedará grabado como el «viaje “Sheryl Crow” a Nueva York». Os dejo con esta canción en la misma versión que yo escuché, interpretada en otro concierto de su gira (ahora sí con «g»), también en Nueva York, pero cuando recién presentaba este nuevo disco.
Por último, sí, soy consciente, ya lo dije antes, de que esta canción en particular, tiene una letra bastante de actualidad (todavía más «casualidad»). Bueno, no renuncio a la actualidad en mi blog, así que eso que gano.
Saludetes
Ártabro
P.S. Escucha recomendada: Run Baby Run de Sheryl Crow (por increíble que parezca, no la tocó)
Con este post, termino la sección (por ahora) dedicada a demostraciones de falta de cultura en general y musical en particular que en los últimos tiempos he visto en una proporción alarmantemente alta de la población española.
Ésta me sucedió ya estando en Nueva York. Uno de los días de mi estancia era fiesta nacional allí, el Memorial Day, en el que se recuerda a todos los muertos por la patria. Aunque en Nueva York eso apenas significa que unos pocos comercios cierran y otros pocos más limitan un par de horas su horario de apertura (ni los museos cerraban), ese día decidí dedicarlo a irme al extranjero pero sin salir de Manhattan. Esto es, irme a la ONU. Es una visita que recomiendo porque ayuda a entender un poco la labor que viene llevando a cabo esta organización y entras en contacto con gente de muchos países durante la visita, aparte que algunos de los regalos que los gobiernos han entregado a la ONU son verdaderas obras de arte.
La cuestión es que antes de la entrar a la visita tenía una hora libre, que destiné a deambular por una exposición que tenían allí, llamada Hard Rain, realizada por el fotógrafo Mark Edwards. Era muy emotiva y en algún momento hasta emocionante. Su idea era simple pero efectiva: fotografías sobre la situación del mundo actual, con hambre, deforestación, desertización, aumento de las temperaturas, desastres naturales,… y debajo de cada una de ellas un verso de la canción A Hard Rain Is A-Gonna Fall de Bob Dylan. La muestra iba verso a verso desgranando la canción y representándola en imágenes. Al final, explicaban para cada foto un poco más sobre el contexto en el que se produjo y su relación con los males de nuestro tiempo. Algunas fotos eran espeluznantes. Recuerdo especialmente la del cadáver, al que los buitres merodeaban ya, a las orillas del río que baña unos de los lados del Taj Mahal, la de un chico al lado de un caballo muerto y la de un inuit haciendo equilibrios en un iceberg minúsculo.
Salí bastante noqueado de la exposición, he de admitirlo, por la fuerza de las fotos y porque las estrofas de la canción de Dylan encajaban muy bien con la imágenes, proporcionándoles un aura de profecía que se estaba realizando.
Pues bien, al lado, había un libro para que la gente escribiera sus opiniones sobre la muestra. Me dediqué a echarles un vistazo y todas (las de los idiomas que entendía) hablaban del impacto que le produjo lo visto, las emociones experimentadas y de los votos que hacían para cambiar la situación. Pero… ¡ay! vi un mensaje de un español: «Hola, venimos de M*, España, nos ha encantado NY». Me sobrecogió su poca consideración, su simpleza, su… IDIOTEZ. Desesperado, busqué mensajes de otros españoles que me reconciliasen con mis paisanos, pero todos los identificados sin duda como españoles (había un par que estaban en castellano, pero sospechaba que eran de iberoamericanos), iban en esa línea, como «Nos llevamos un trocito de NY a G*» o ya el colmo absoluto, que pongo textual «Fernando Casanova de Nerja» y nada más, como esos grafitis que hacen algunos para indicar que han pasado por ahí (iba a decir otra cosa más fuerte sobre costumbres de los perros pero me la callo). Otro ponía «Bush, Blair y Aznar criminales de guerra», pero era un mensaje que desentonaba allí, chirriaba espantosamente, no era para eso la exposición, no era sobre la guerra de Iraq; la pretensión de la exhibición es llamar la atención, despertar conciencias y adoptar una nueva forma de relacionarnos con los demás y con los recursos naturales de los que disponemos. Ese mensaje parecía un grito en un minuto de silencio, extemporáneo. La cuestión es que tras cinco arduos minutos, por fin, encontré uno, de Carmen de Zaragoza, muy sencillo pero adecuado, que me dio un mínimo consuelo. Mínimo, porque la proporción era aterradora.
¿No sabemos como escribir en libros de impresiones? ¿No sabemos apreciar una exposición, lo que se intenta transmitir? ¿No sabemos inglés para entender la letra de la canción? ¿No sabemos relacionar y poner imágenes a una música, a una letra? No lo creo, no me lo quiero creer.
Dejé mi mensaje y me fui canturreando la melodía de Dylan.
Si queréis saber más sobre la exposición, pulsad en el enlace de arriba.
Gracias y saludetes
Ártabro
P.S. Escucha recomendada: What’s Going On? de Marvin Gaye