Exiled from CBGB

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The Jam

16 Mayo, 2008 · No hay comentarios

Hola a todos:

 

Llevo casi un año escribiendo este blog y me he dado cuenta que en muy pocas ocasiones (quizás sólo una o dos) he hablado de uno de mis grupos favoritos: The Jam. Probablemente se debió a que fueron surgiendo novedades de las que consideré más urgente hablar y a que, cuando no las había, me dio por desbarrar sobre otras cosas. Incluso, cuando podría haber aprovechado alguna noticia referente a su líder (dentro de dos semanas podré por ejemplo) prefería centrarme en la actual etapa de la carrera del mismo.

 

Pues esto se acabó. Y es más, desde aquí y ahora he de decir que The Jam es uno de los grandes grupos incomprensiblemente desconocidos en España. Inmensamente populares en Reino Unido cuando los músicos españoles de la efervescente movida no hacían más que mirar para allá, su impacto en nuestro país fue muy limitado y después, casi el olvido.

 

¿Causas? Siempre se ha hablado de que su sonido es muy inglés y que eso dificultó su exportabilidad. Pero dado que se han hecho famosos en España multitud de grupos de sonido muy inglés (Oasis o Arctic Monkeys sin ir más lejos), esta explicación no tiene demasiada base. Ya digo que eran muy famosos, con discos que iban directos al número 1 de ventas y sencillos que eran obligados a editarse en el Reino Unido por las importaciones masivas de ediciones en otros países, de modo que entraban en las listas de éxitos por dicha vía (contribuyendo a sanear las cuentas de las compañías discográficas de otros países). Así que debieron ser escuchados por los artistas españoles que iban por allá (entonces ir a Londres es como ahora ir a Nueva York). Yo tengo una teoría personal sobre el porqué de este conocimiento. Así que ahí echo mi cuarto a espadas. 

 

The Jam era un grupo en la que sus componentes tenían unas habilidades técnicas prodigiosas, lo que hacía que muchos artistas españoles, menos dotados y más interesados en el sentido lúdico de la música (lo que también me parece perfecto), no los tomasen como referencia inmediata. Además, como acabo de decir, era un grupo serio, que tocaba canciones sobre temas polémicos como el racismo, el alienamiento de la sociedad, el belicismo… temas de los que en España los jóvenes estaban hartos tras llevar década y media con la canción protesta. Los jóvenes querían divertirse, romper con la politizada generación de sus hermanos mayores. 

 

Por otro lado, quedaron encuadrados dentro del renacimiento del movimiento mod, que tuvo en España mucho menos impacto que el punk. Esto es un poco injusto, porque The Jam en sus inicios poseía con toda la garra del punk (aunque más hábiles interpretando); fue a posteriori cuando fueron derivando su sonido. Esa fue otra pega, en su corta (aunque prolífica) carrera, su evolución musical fue bestial, pues en 5 años pasaron del punk al rock de reminiscencias mod y terminaron con un sonido próximo al soul, funk y el r’n'b. De hecho, el fin del grupo llegó cuando Paul Weller se dio cuenta de que sus compañeros no podían seguirle en su evolución musical. Por último, el fin del grupo llegó en 1982, cuando en España todavía estábamos experimentando y absorbiendo influencias. Por cierto, que el fin de la banda se vivió en el Reino Unido como una auténtica tragedia, comparable a la de The Beatles. Y es que, a pesar de que ahora se conoce más a The Sex Pistols o a The Clash, los que en aquel entonces tuvieron un mayor éxito de todos esos grupos punk y new wave en Inglaterra fueron The Jam.

 

Así que recomiendo que os dediquéis a investigar el grupo, porque, si bien es cierto que poseen un sonido al que no estamos demasiado acostumbrados, proporciona a la larga muchas satisfacciones. Letras imponentes, melodías elaboradas e interpretaciones que quitan el sentido. En especial es alucinante cómo construyen atmósferas.

 

Os dejo con dos ejemplos, en el primero Funeral Pyre, llegas a sentir las llamas gracias al perfecto engranaje del final entre la batería de un Rick Buckler desatado, el bajo de Bruce Foxton y la guitarra de Paul Weller. Fijaos que es un directo. Buscad la versión del disco para oírlo con más claridad.

 

Y por otro lado, la canción con la que se dieron a conocer, In The City. Pocos inicios más rompedores ha habido en la historia de la música, con los instrumentos entrando de uno en uno a toda potencia.

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Thick As Thieves de The Jam

 

 

 

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Parodias de músicos

28 Abril, 2008 · No hay comentarios

Hola a todos:

 

Hace mucho tiempo creé un hilo sobre una parodia que los geniales gamberros de Muchachada Nui, comandados por Joaquín Reyes, habían hecho con Bono. Pues bien, después de un descanso, durante el cual se retiraron a sus cuarteles de invierno para tramar nuevos disparates, han vuelto. Y más musicales que nunca.

 

Para los que no estén informados, su programa se emite en la 2 los miércoles por la noche, con una hora de inicio oscilante, pero que suele estar alrededor de las 23:15 o las 23:30. El programa dura una media horita y es con seguridad el mejor programa de humor de la televisión estatal. No siempre es humor inteligente, pero sí que está pensado con inteligencia, lo que ya es mucho. Su audiencia no creo que sea para tirar cohetes (lo que también dice mucho sobre el nivel de inteligencia español), pero su impacto en Internet es mucho mayor. De ahí que hagan continuas llamadas a que la gente que ve los sketches por Youtube, lo hagan por la televisión, porque el programa sólo se mantiene si la gente lo ve por la tele. Y la verdad es que sería triste que un programa así desapareciese, aunque sólo fuera por las magníficas parodias de famosos de su sección Celebrities.

 

Bueno, al grano, que en esta temporada, de la que llevan tres programas, ya han sacado a dos músicos en dicha sección. En ambos casos, los resultados son hilarantes (aunque quizás los fans no se rían tanto). Hay que destacar que conocen muy bien al personaje del que están hablando, porque hay algunos chistes que no se pillan si no estás al tanto de su carrera. El primero es de Manu Chao. Simplemente glorioso.

 

 

Y el segundo es de Robert Smith, de The Cure. También muy divertido.

 

 

Saludetes y buen humor

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Why Can’t I Be You? de The Cure

 

 

 

 

 

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Réquiem por dos pioneros

4 Septiembre, 2007 · 3 comentarios

No se si alguno visteis en los periódicos de la semana pasada la noticia del fallecimiento de un personaje que los que solemos pasar por este blog quizá ni conocíamos, pero sin el cual, como poco, hubiéramos tenido un nombre distinto al que veis en el encabezamiento. Hilly Kristal, fundador del CBGB, ha sobrevivido sólo unos pocos meses al cierre de su mítico garito del Bowery neoyorquino y dejó este escenario del mundo a la edad de 75 años. Salió en la letra pequeña, no os extrañe no haberlo visto. 

Dice la leyenda que corría el año 1973 cuando Kristal transformó su hamburguesería en una sala de conciertos que al principio iba a tener una orientación musical muy distinta. El nombre completo de la sala era CBGB& OMFUG, complicadas siglas de Country, Blue Grass and Blues & Other Music For Uplifting Gormandizers, es decir música tradicional americana y otra música para devoradores musicales, que al final es para lo que quedó la sala cuando Hilly vió que el Country no tenía mucho tirón en los alrededores. Un buen día los miembros de Television pasaron a pedirle una oportunidad en su escenario y el resto es historia. Dicen que la única condición que Kristal ponía a los grupos es que sólo tocaran material propio, con lo que es posible que además de poner el local, su influencia fuera decisiva para que muchos grupos incipientes se lanzaran a la composición y a la creación de su propio sonido, casi siempre alrededor del punk que en esos momentos estaba en plena ebullición. 

Curiosamente, la muerte de Kristal ha coincidido casi en el tiempo con el de otra figura que creo una sala mítica, y que lideró la escena entera de una ciudad que en los 80 marcó la pauta musical del planeta pop. Tony Wilson, alma mater del sonido Madchester, dueño del mítico The Hacienda y promotor a través de Factory Records de sus grupos estrella (Joy Division, Happy Mondays…) fallecía  también este verano sin llegar siquiera a los 60 años. Si alguno queréis conocer mejor su historia, no os perdáis la estupenda 24 Hour Party People, de Michael Winterbottom, un biopic con aire de homenaje a un tiempo, un lugar y una música, que es una gozada de ver. 

Qué triste el destino de estos dos visionarios. Wilson falleció medio arruinado después de una penosa enfermedad y con sus antiguos grupos pagándole los gastos médicos, y a Kristal le habían quitado el CBGB después de un engorrosísimo proceso legal de alquileres y deudas. A mi me parece triste y a la vez mágica la vida de estos dos fanáticos de la música, que con su empuje y su afición impulsaron a dos generaciones completas de grupos, inventaron dos de las salas más conocidas de la historia, y dieron tantas horas de felicidad a los que amamos la música. En el fondo me gustaría seguir un día sus pasos, supongo. A quién no le gustaría inventar su propia sala, aunque fuera sólo para que tocaran sus grupos favoritos. Pero al final, no se si por malos gestores, o porque el destino fue cruel, la cosa no les fue tan bien. Como decía Wilson,  “algunos hacen dinero, y otros hacen historia”.

Vaya como homenaje a los dos este minireportaje, bastante lo-fi, de lo que se cocía en el CBGB en el 77. 

Un saludo,

Poncho

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Discos en la maleta

10 Agosto, 2007 · 1 comentario

Bueno, pues llegó el momento de cogerse un par de semanitas de vacaciones, que ya iba siendo hora. Aunque la música me ocupa muchas horas durante el año (horas de placer, claro) en el momento de hacer la maleta me entra siempre una angustia un poco tonta: ¿qué discos me llevo de vacaciones? ¿No os pasa?

Mira que son quince días de nada, que uno se podía dar una pequeña tregua acústica y disfrutar del sonido de los pájaros y de las olas. Nada. Otro año me he visto con la funda de los CDs delante de la estantería agobiado pensando qué podía llevarme. Al final empiezo a pensar por categorías, a saber:

  • Música para siestas y lectura. Es decir, cositas tranquilas que pueden acompañar el sueño suave de la sobremesa y que te visualizas escuchando bajo un árbol con mi lectura de este año, El cuaderno gris, de Josep Pla. Que recuerde he metido el Köln Concert de Keith Jarret, la banda sonora de Azuloscurocasinegro, algo de Michel Camilo, el disco de baladas de Tom Waits del triple… al final con el lío no te pones nunca a leer, y las siestas no tienen nada de suaves.
  • Música para fiestecitas.  Pues como no manejo nada la pachanga, al final intento buscar algo como la recopilación Achilifunk, que está muy divertida y trae libreto con textos, pero acabo intentando convencer a los amigos de que en una fiesta estupenda tienen que sonar !!!, The Gossip, ZodiacsKlaxons. A los diez minutos alguien ha sacado el Boom! 18 y estamos bailando la Barbacoa.
  • Música para conducir.  Aquí siempre hay un protagonista absoluto,  y se llama Frank Sinatra. Este año cantaré a voz en grito las canciones del mítico Songs for swinging lovers. Y el otro tópico de siempre es el rock sureño, claro, siempre tan adecuado para road movies por la estepa castellana… Drive-by truckers, y este año, como estrella invitada, Elvis Perkins. En cuanto me descuido mi novia me cuela algo de Laura Pausini.
  • Clásicos que nunca tengo tiempo de escuchar. Este año me ha dado por el flamenco. Aquel disco de Camarón que nunca escucho. Y luego uno de Belle and Sebastian que hacía años, uno de Ismael Serrano, algo de Dylan, que al final siempre estoy con Blood on the tracks…  aunque con tanta novedad, a ver cuando saco un rato para la nostalgia en dos semanas de nada.

En fin, que como os podéis imaginar tras lo contado, al final más del 50% de los discos vuelven sin haber salido de la funda, y me propongo que al año siguiente ni me voy a llevar música, ni voy a intentar sorprender a mis amigos con lo más in de las novedades del año, ni voy a pensar que soy capaz de llenar pistas en una fiesta. Ni de coña… Eeeeh, por cierto, ¿he metido al final aquel disco de Quique González? Dios, qué angustia…

En fin, un abrazo a todos, que paséis buenas vacaciones los que podáis, y nos vemos pronto.

Poncho      

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Elvis, el Hijo

30 Julio, 2007 · 2 comentarios

Aunque Ártabro, con muy buen criterio, ha preferido no hacer de esta página un escaparate de novedades, yo no quería dejar pasar la oportunidad de hablar sobre el disco que me martillea las últimas semanas. Quizá sólo como excusa para comentar las extrañas actitudes de la prensa musical hacia las novedades y los consagrados, un tema que nunca deja de sorprenderme. El Elvis hijo de… claro, es Elvis Perkins. Ni un artículo o crítica decide obviar quienes eran sus padre y su madre, y cómo murieron, cuando deberían poner por delante que nos encontramos ante uno de los discos de debut más grandiosos de la música americana en muchos años.

Enseguida pensaréis que exagero si digo que llego al corte cinco, y a veces siento la misma sensación que cuando escucho “Blood on the tracks”. Lo tiene todo. Canta muy bien, los temas  son hermosos y melancólicos, la producción es exquisita, las piezas parecen intemporales. Creo que en el Primavera Sound se sobrepuso a la pérdida de los instrumentos de la banda en el avión demostrando un directo de primera. ¿Habéis escuchado esto?

En la a pesar de todo siempre imprescindible Rockdelux, Perkins portagonizaba la portada del último número presentado como el gran salvador del folk-rock, con todo tipo de alabanzas y parabienes. Curiosamente, la cara que llenaba la anterior portada era la del que probablemente sea el tipo más influyente de la americana de los últimos años, el lider de Wilco, Jeff Tweedy.

Pero he aquí que los críticos sesudos de medio planeta andan mosqueados con Tweedy porque le han desaparecido las migrañas que le torturaban, la vida le sonríe, y ha sacado un disco luminoso, transparente y perfecto. Así que el crítico en cuestión se va a entrevistarle, le toca las narices diciéndole su opinión del disco hasta que le cabrea, y luego se atreven a sacar en portada algo así como “Jeff Tweedy se enfada con nosotros”, como si hubiesen hecho una gamberrada. Esto, la revista musical más prestigiosa probablemente hoy en España.

¿Es el síndrome NME? ¿De verdad es normal que la idea sea derrumbar a los grandes como sea y buscar siempre la novedad? ¿Añade prestigio insultar al consagrado?

¿Les gusta la música a los críticos de RDL?

Un saludo,

Poncho

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