Hola a todos:
En el momento de escribir este hilo, Miguel Á. Hernando, alias Lichis, está finiquitando su carrera artística como líder de La Cabra Mecánica. Como regalo de despedida, además de esta gira (con una coda en la que teloneará a Fito), acaba de sacar a la venta Carne de Canción, un doble álbum con tres temas nuevos y versiones levemente modificadas de sus mejores temas (y muchos se le han quedado fuera). Una forma elegante de no exprimir al seguidor con el típico recopilatorio y una canción nueva.
En realidad, se veía venir. Ya con Hotel Lichis, había dado muestras de que se sentía paseando por una calle que no le gustaba. Por un lado, no quería seguir con esa imagen de canalla, profeta de sustancias ilegales y de juergas malsanas, no quería, en definitiva, postularse como sucesor de Sabina en el imaginario popular. Esto era ser consecuente con su vida, que se había estabilizado tras encontrar el amor. Pero por otro lado, percibió el riesgo de encasillamiento consecuencia del pelotazo de algunos temas determinados (muy especialmente el de No me llames iluso), y que le colocaron en una posición complicada. Mucha gente, y muchos medios, lo empezaron a ubicar en un estilo musical muy determinado, rumba-flamenquito, no muy alejado de Estopa o de Melendi, aunque intelectualizado (y perdonadme por la herejía de juntar sus nombres en la misma frase), y a demandarle sólo eso. Bueno, al menos es la impresión que me da a partir de sus canciones de ese Hotel Lichis y de algunas entrevistas que ha dado.
La cuestión es que en este nuevo trabajo, los tres temas que estrena vuelven a demostrar su eclecticismo musical y su deseo de no ser encasillado. Así, el tema Carne de canción es una balada de letra reveladora que recuerda a un cruce entre Calamaro , Los Secretos y algo del susodicho Fito. Yayo yaya, por su parte, es un cóctel explosivo con flamenco, rock y hip hop a partes iguales. Y Valientes, el sencillo de presentación, estaría a medio camino de lo que yo denomino rock portuario y el rock americano estilo Quique González. Por cierto, el vídeoclip creo que también es muy ilustrativo de lo que comentaba antes.
Y por lo que se refiere a los demás temas, como dije, muy pocos cambios reseñables. Quizás las mayores son las que afectan a las de sus dos primeros discos (mal representados en mi opinión), Cuando me suenan las tripas y Cabrón. Son dos discos excepcionales con algunas de sus canciones que más me gustan (Reina de la mantequilla, Drid Pop, Sobre cañones y moscas, El último cantautor, Que te follen…) y salvo Drid Pop están inexplicablemente ausentes. Quizás haya cambiado más las canciones de esos álbumes porque, sobre todo en el caso de Cabrón, su sonido, visto desde la distancia, en algunas ocasiones no es el más adecuado para las composiciones del Lichis. Les falta algo de exuberancia y de crujiente para reflejar las letras floridas, inteligentes y expansivas. Esto está algo corregido en las canciones de estos discos que están representadas. Así, se sustituyen los fríos teclados electrónicos de Terribles 8o por más cálidas trompetas y saxofones. Por su parte, Mi única riqueza es desflamenquizada y le añade un piano y una guitarra slide, lo que la vuelve más íntima. Respecto a los otros discos, los cambios son mucho más sutiles (quitar efectos de sonido y amortiguar el acento kinki madrileño en Pinocho, por ejemplo).
En todo caso, si pretendía con este disco demostrar el amplio abanico de influencias y estilos musicales, lo consigue, pues hay desde pasodobles a hip hop, con una única constante, siempre hay mezcla (flamenco, rumba, pop, rock con múltiples apellidos, tonteos con el jazz, ska, notas balcánicas, ritmos latinos, etc.). Pero esto no hace que el disco sea desconcertante, todo fluye bastante bien y deja un buen sabor de boca. Lo malo es que no estoy seguro de que mucha gente en España esté acostumbrada a tales bandazos estilísticos. Pero, como decía en una entrevista que he leído hace un par de días en FM, si The Beatles en sus últimos discos hacían una canción de cada estilo y todos lo veían bien, ¿por qué habría de limitarse a un par de estilos? Ahí le doy la razón (pues sé que no se estaba comparando con ellos), si con esa riqueza estilística refleja sus inquietudes musicales.
Por tanto, es una lástima que La Cabra Mecánica, algo de lo poco que aprovecharía y salvaría sin miramientos del panorama musical español de los últimos años, se acabe. Miguel Ángel Hernando no se arrepiente de lo hecho, pero ahora considera que no representa sus intereses y no quiere repetirse y vivir (fácilmente) de sus éxitos del pasado, cuando estos ya no le motivan. Una decisión valiente, comenzar casi de cero (su fama siempre proporcionará algo de atención a todo lo que emprenda). Claro que, y voy a ser muy malo, muy malo, si no quiere vivir de las rentas y de repetir fórmula… ¿por qué se une a la gira de Fito? Es curioso, pero sería una de esas ocasiones extrañas en que me interesaría más el telonero que el cabeza de cartel.
No me enrolló más, que ya este hilo me ha salido ultracaótico de tantas ideas que me rondan la cabeza sobre este artista.
Una última cosa. Le deseo todo lo mejor en su nueva andadura. Estaré atento a Miguelito. Como regalitos, Drid Pop (la original, con sus geniales tamboriles redoblantes cuando canta lo de los labios y deja aflorar la base Beatle al final) y La uña de la rumba.
Saludetes
Ártabro
P.S. Escucha recomendada: El día de tu boda de La Cabra Mecánica