Exiled from CBGB

Valiente Miguelito

29 Octubre, 2009 · Dejar un comentario

Hola a todos:

En el momento de escribir este hilo, Miguel Á. Hernando, alias Lichis, está finiquitando su carrera artística como líder de La Cabra Mecánica. Como regalo de despedida, además de esta gira (con una coda en la que teloneará a Fito), acaba de sacar a la venta Carne de Canción, un doble álbum con tres temas nuevos y versiones levemente modificadas de sus mejores temas (y muchos se le han quedado fuera). Una forma elegante de no exprimir al seguidor con el típico recopilatorio y una canción nueva.

En realidad, se veía venir. Ya con Hotel Lichis, había dado muestras de que se sentía paseando por una calle que no le gustaba. Por un lado, no quería seguir con esa imagen de canalla, profeta de sustancias ilegales y de juergas malsanas, no quería, en definitiva, postularse como sucesor de Sabina en el imaginario popular. Esto era ser consecuente con su vida, que se había estabilizado tras encontrar el amor. Pero por otro lado, percibió el riesgo de encasillamiento consecuencia del pelotazo de algunos temas determinados (muy especialmente el de No me llames iluso), y que le colocaron en una posición complicada. Mucha gente, y muchos medios, lo empezaron a ubicar en un estilo musical muy determinado, rumba-flamenquito, no muy alejado de Estopa o de Melendi, aunque intelectualizado (y perdonadme por la herejía de juntar sus nombres en la misma frase), y a demandarle sólo eso. Bueno, al menos es la impresión que me da a partir de sus canciones de ese Hotel Lichis y de algunas entrevistas que ha dado.

La cuestión es que en este nuevo trabajo, los tres temas que estrena vuelven a demostrar su eclecticismo musical y su deseo de no ser encasillado. Así, el tema Carne de canción es una balada de letra reveladora que recuerda a un cruce entre Calamaro , Los Secretos y algo del susodicho Fito. Yayo yaya, por su parte, es un cóctel explosivo con flamenco, rock y hip hop a partes iguales. Y Valientes, el sencillo de presentación, estaría a medio camino de lo que yo denomino rock portuario y el rock americano estilo Quique González. Por cierto, el vídeoclip creo que también es muy ilustrativo de lo que comentaba antes.

Y por lo que se refiere a los demás temas, como dije, muy pocos cambios reseñables. Quizás las mayores son las que afectan a las de sus dos primeros discos (mal representados en mi opinión), Cuando me suenan las tripasCabrón. Son dos discos excepcionales con algunas de sus canciones que más me gustan (Reina de la mantequilla, Drid Pop, Sobre cañones y moscas, El último cantautor, Que te follen…) y salvo Drid Pop están inexplicablemente ausentes. Quizás haya cambiado más las canciones de esos álbumes porque, sobre todo en el caso de Cabrón, su sonido, visto desde la distancia, en algunas ocasiones no es el más adecuado para las composiciones del Lichis. Les falta algo de exuberancia y de crujiente para reflejar las letras floridas, inteligentes y expansivas. Esto está algo corregido en las canciones de estos discos que están representadas. Así, se sustituyen los fríos teclados electrónicos de Terribles 8o por más cálidas trompetas y saxofones. Por su parte, Mi única riqueza es desflamenquizada y le añade un piano y una guitarra slide, lo que la vuelve más íntima. Respecto a los otros discos, los cambios son mucho más sutiles (quitar efectos de sonido y amortiguar el acento kinki madrileño en Pinocho, por ejemplo).

En todo caso, si pretendía con este disco demostrar el amplio abanico de influencias y estilos musicales, lo consigue, pues hay desde pasodobles a hip hop, con una única constante, siempre hay mezcla (flamenco, rumba, pop, rock con múltiples apellidos, tonteos con el jazz, ska, notas balcánicas, ritmos latinos, etc.). Pero esto no hace que el disco sea desconcertante, todo fluye bastante bien y deja un buen sabor de boca. Lo malo es que no estoy seguro de que mucha gente en España esté acostumbrada a tales bandazos estilísticos. Pero, como decía en una entrevista que he leído hace un par de días en FM, si The Beatles en sus últimos discos hacían una canción de cada estilo y todos lo veían bien, ¿por qué habría de limitarse a un par de estilos? Ahí le doy la razón (pues sé que no se estaba comparando con ellos), si con esa riqueza estilística refleja sus inquietudes musicales. 

Por tanto, es una lástima que La Cabra Mecánica, algo de lo poco que aprovecharía y salvaría sin miramientos del panorama musical español de los últimos años, se acabe. Miguel Ángel Hernando no se arrepiente de lo hecho, pero ahora considera que no representa sus intereses y no quiere repetirse y vivir (fácilmente) de sus éxitos del pasado, cuando estos ya no le motivan. Una decisión valiente, comenzar casi de cero (su fama siempre proporcionará algo de atención a todo lo que emprenda). Claro que, y voy a ser muy malo, muy malo, si no quiere vivir de las rentas y de repetir fórmula… ¿por qué se une a la gira de Fito? Es curioso, pero sería una de esas ocasiones extrañas en que me interesaría más el telonero que el cabeza de cartel.

No me enrolló más, que ya este hilo me ha salido ultracaótico de tantas ideas que me rondan la cabeza sobre este artista.

Una última cosa. Le deseo todo lo mejor en su nueva andadura. Estaré atento a Miguelito. Como regalitos, Drid Pop (la original, con sus geniales tamboriles redoblantes cuando canta lo de los labios y deja aflorar la base Beatle al final) y La uña de la rumba.

Saludetes

Ártabro

P.S. Escucha recomendada: El día de tu boda de La Cabra Mecánica

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El necesario periodo de maduración

26 Octubre, 2009 · Dejar un comentario

Hola a todos:

 

Vamos directamente al grano. Ésta es una de mis canciones preferidas de David Bowie, It’s No Game (Part 1)

 

 

Esta canción, para mi gusto, logra un pequeño milagro. Consigue que un conjunto de elementos, cada uno de ellos lo suficientemente estridente como para destrozar un tema, combinen de forma extraordinaria creando una canción extraña, espinosa, plena de aristas, pero de una gran belleza que hipnotiza. Por un lado la voz de Bowie, rota como una bola de cristal, ronca, histérica y desesperada. Por otro, doblando la letra al japonés, Michi Hirota, dispara palabras como una ametralladora muy cabreada (sí, una ametralladora cabreada, quería decir eso). Y en el tercer vértice del triángulo, una melodía-marcha militar, liderada por un fripante Robert Fripp a bordo de una guitarra-ambulancia. 

 

No me canso de escucharla y siempre me digo que fue una suerte que David Bowie dejase que la idea de esta canción madurara hasta que encontró este enfoque rompedor. Porque no se puede negar que It’s No Game es una versión de un tema anterior llamado Tired Of My Life (compuesto unos diez años antes).

 

Y no es porque este tema no tenga un cierto interés, pero, para ser sinceros, no destaca ni es tan distintivo como lo es It’s No Game. Pienso que si hubiese sacado la canción cuando la compuso, habría pasado bastante desapercibida, al lado de otros temas parecidos de aquella primera etapa de su carrera. En cambio, decidió que la idea de dicha canción reposase, madurase lentamente y cuando, a principios de los 80, con mucho más bagaje, se volvió a tropezar con ella, vio que le permitía un enfoque muy interesante. La canción, por fin, estaba en sazón y Bowie ya había desarrollado el ojo para detectarlo.

 

Y es que, en general, todo tiene su momento de sazón y merece la pena dejar que este llegue. Este mismo hilo, por ejemplo, llevaba muchos meses rondándome pero no sabía muy bien como abordarlo, porque por lado lo veía como rareza, pero en la sección de Rarezas nunca pongo otra canción que la propia rareza, así que no sabía. Sin embargo, después de escribir el hilo de This Is It de Michael Jackson me di cuenta que ese tema que le sobró, cedió y ahora ha salido publicado, adolece de esa maduración y ya vi la forma de abordar el tema. Por cierto, una lástima lo de This Is It, porque no es nada mala la canción, aunque suena antigua, lo último que él hubiera deseado para su regreso.

 

Una última puntualización. Sí, es cierto que dejar que las canciones maduren es una buena estrategia, pero también hay otras, como atrapar la frescura. Saber utilizarlas es indicio de ser un buen artista.

 

Saludos a todos

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Time Of The Season de The Zombies

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Rarezas XXVII – The House Of Blue Lights Part. 1

23 Octubre, 2009 · Dejar un comentario

Hola:

 

Hoy una rareza muy especial. Un blues espectacular, lento como las aguas pantanosas del delta del Mississippi, arrastrado como el regreso después de un día de trabajo agotador en los campos de algodón, pero con arrebatos de energía debidos a una rabia repentina, pero efímera. The House Of Blue Lights de Don Covay.

 

Quizás alguno me dirá que este artista es conocido, pero yo no había oído de hablar de él hasta que me tropecé con este tema y con el que me enamoré. Un artista que tocaba muchos palos, sobre todo del viejo y bueno R&B (el género cuya etiqueta se ha degradado más con el tiempo, gracias a los solistas y grupos que ahora empaquetan en serie para el mercado mezclándolo con hip hop y otros ritmos urbanos), que en su disco de 1969, también llamado The House Of Blue Lights, simplemente, se salió. En realidad, el disco estaba firmado por Don Covay & The Jefferson Lemon Blues Band, pero se debía a un homenaje al artista de blues de comienzos de siglo Blind Lemon Jefferson. Un homenaje que cobra pleno sentido si tenemos en cuenta que el disco logró plasmar el espíritu y el alma de ese blues ancestral, al que sin embargo, con las aportaciones de la electrificación de la guitarra y el bajo, transforma en blues-rock. Blues-rock sin nada que desmerecer (más bien casi lo contrario) de lo que estuvieran haciendo en el Reino Unido gente como Eric Clapton, The Rolling Stones o The Yardbirds.

 

Destacaría sin embargo la presencia insoslayable de la armónica, del órgano acuático y del banjo, punteando perfectamente el tema y confiriéndole esa pátina clásica que hace que parezca que estás en el porche de un bajareque frente a un bayou en una noche tórrida de verano. Pero quizás lo más asombroso de The House Of Blue Lights fue que Don Covay tenía, cuando lo grabó, sólo 31 años, mientras su voz suena vieja y sabia, calibrada. Y no es una versión, ojo, la canción es original suya.

 

No divago más. Os dejo con The House Of Blue Lights Part 1. Bueno, más bien os dejaría con ella, si no fuera porque es tal rareza que no hay ningún vídeo de Youtube sobre ella, ni casi nada del resto de la carrera de Don Covay. Existen muchas injusticias musicales y ésta es de las gordas. Así que sintiéndolo mucho, si queréis oírla, id a mi lista en Spotify (el enlace lo tenéis a la derecha) y disfrutad. Si os gusta, el disco está disponible entero y merece la pena.

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: The house Of Blue Lights Part. 2 de Don Covay & The Jefferson Lemon Blues Band

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Is This It?

21 Octubre, 2009 · Dejar un comentario

Hola a todos:

 

Estamos, con casi toda seguridad, en la aurora de una de las mayores campañas publicitarias en el mundo de la música. La que pretende que vayamos a atiborrar los cines para ver la película póstuma de Michael Jackson. Bueno, eso si podemos llamar película a una cinta en la que muestran los ensayos para la serie de espectáculos que pretendía dar en Londres con el fin de relanzar su carrera.

 

 

Para ello no han dudado en desenterrar una canción que había quedado en los descartes de Dangerous, y que ya había cedido a una oscura artista que ahora debe de estar loca de contenta porque se habla de ella (probablemente ya esté retirada del mundo de la música y esté criando a una chiquillería). Tampoco han dudado en mentir descaradamente en el trailer con frases como «sus sueños inspiraron al mundo» y, especialmente «todavía quedaba un sueño que quería compartir con todo el mundo». ¿En serio quería compartirlo con todo el mundo cuando se trataba de una serie de 50 conciertos en una única ciudad y con entradas a precios nada populares?

 

Eso sí, un golpe genial de marketing es lo de que sólo estará en cartelera durante dos semanas. Eso generará sensación de exclusividad si vas, suscitará interés por saber qué hay en esa película e incentivará que los medios sigan el evento. Por supuesto, esto no impedirá que haya una intensa campaña promocional, pero sí la limitará en el tiempo. De todos modos, no me creo que todo acabé ahí. Mi apuesta es que después vendrá la fase lanzamiento del DVD, para un mes después más o menos, justo a tiempo para la campaña navideña. Así darán oportunidad a los que no pudieron ver la película o les gustó tanto que tienen que volver a revivir lo que contemplaron.

 

Pero, ¿qué es lo que nos mostrará la película? La verdad es que el trailer es bastante hábil, enseñando algunos momentos con fuegos artificiales, vídeos de ejércitos de robots, saltos acrobáticos de bailarines, luces, etc. Sin embargo, de Michael Jackson, muchos planos estáticos y de aparente gran tensión artístico-dramático-sentimental (dado su triste final). Yo creo que unos cuantos planos de baile y canto hubieran estado bien, puesto que eso es lo que Jackson hace en sus espectáculos y por lo que la gente, supongo, querrá ir a ver la película.

 

Claro que eso me hace sospechar lo peor. ¿Las imágenes de los ensayos con Michael Jackson actuando no son tan glamourosas?  Youtube nos permite echar un vistazo.

 

 

A simple vista parece que Jackson prefiere ceder algo de pasos de baile enérgicos por tal vez algo más de voz. Entonces… ¿el espectáculo lo crearían los bailarines y los efectos especiales? ¿Quién sabe? Otras imágenes podrían mostrar otra realidad. Aún así, si pudiera decidir sobre a qué espectáculo, de un gran artista que realiza pasos de baile fabulosos, iría, no tendría dudas. James Brown sería siempre, siempre, mi elección.

 

 

Una maldad para acabar. Que el cuerpo de Michael Jackson permaneciera un mes sin ser enterrado… ¿fue otro “homenaje” a James Brown?

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Papa’s Got A Brand New Bag de James Brown

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Phil Ochs: Mucha luz a la sombra de Bob Dylan

19 Octubre, 2009 · Dejar un comentario

Hola a todos:

 

Hoy voy a hablaros de un artista poco conocido en España y cuyas canciones podría perfectamente ubicar dentro de la sección rarezas. La verdad es que no lo sitúo como una de ellas porque me ha gustado mucho conocerlo, de casualidad, mientras escuchaba la radio de Spotify: Phil Ochs. Se trata de uno de esos bardos que surgieron a finales de los cincuenta y primeros sesenta, cantautores que narraron las inquietudes de una nueva generación y de aquellos a los que no se les daba voz. Ahí estaban Peter Paul & Mary, Pete Seeger, Joan Baez y, por supuesto, Bob Dylan.

 

A Phil Ochs no le faltaba talento, retratando y denunciando la realidad oscura de su tiempo, pero nunca consiguió la fama y el reconocimiento que lograron los artistas antes mencionados. Y no se puede achacar a falta de compromiso, puesto que estuvo presente en multitud de manifestaciones, protestas y marchas a favor de los derechos civiles, en contra del Vietnam y siempre del lado de los menos poderosos. Por si fuera poco su voz tiene un delicioso timbre que consigue fácilmente que vibres con sus temas. Así que tal vez la razón de su postergamiento sea que, al contrario que Dylan, no dio el salto estilístico en el momento adecuado y se quedó durante algo más de tiempo del que hubiera sido aconsejable en la canción protesta en su sentido más estricto. Perdido el tren de la gran fama, siguió haciendo buenos temas, hasta que la depresión, la bebida y el sentimiento de que estaba agotado como artista le llevaron al suicidio a mediados de los setenta. Una lástima.

 

Os voy a poner una canción suya en la lista de Spotify, que no es de las más conocidas, ni siquiera está en sus grandes éxitos, pero que demuestra su fuerza y convicción al interpretar. El resto, os tocará a vosotros descubrirlo si os gusta. Se llama Knock On The Door, de su primer trabajo All The News That’s Fit To Sing.  

 

¿No podéis acceder a Spotify o no lo tenéis a mano? Os dejo uno de sus temas más conocidos, y que le ganó muchos enemigos, a los que acusaba. Here’s To The State Of Mississippi.

 

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Crucifixion de Phil Ochs

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