Mientras unos miran al pasado, otros tratan de actualizarse

Hola a todos:

En los últimos días han caído en mis oídos los lanzamientos de dos canciones, con distinta fortuna para mis gustos pero, y aquí viene lo interesante, con una dirección musical cruzada.

El primero fue el de Enough Time, sencillo que sirve de heraldo del disco de debut de una banda londinense llamada The Ghosts. El vídeo mola, lo que ya es raro en estos tiempos.

El tema comienza con un puro sonido ochentero, con un parecido más que notable al Enola Gay de OMD. Sin embargo, después la canción toma un camino mucho menos electrónico, en el que la melodía reina bajo una voz que transmite melancolía. El estribillo contrasta mucho con las estrofas, al pasar la voz a ser un falsetto. Esto, unido a un gancho potente y casi optimista, hace que sea excelente. La mejor prueba de ello es que , a pesar de que se repite durante buena parte de la canción, no cansa, sino que se vuelve todavía más pegadizo. En definitiva, un perfecto tema pop, como los que se hacían antes, aunque no suene a viejo en absoluto. El disco, The End, todavía tardará más de dos meses en salir, pero me parece una buena señal (y muy indicativa de sus intenciones) el hecho de que decidieran grabarlo en un estudio analógico.

El otro tema es el intento de Paloma San Basilio para relanzar su carrera musical, con un giro estilístico brutal que pretende ubicarla en competencia abierta con Kylie Minogue, de la cual podría ser madre, pero que dentro de un par de años , y gracias a un pacto de sangre con el bisturí, tendrá el aspecto de su hija. Tengo muchos recuerdos de Paloma San Basilio de cuando era muy niño y ella cantaba Juntos. Ahora pretende volver al primer plano con… Love Makes My World Go Round. Todavía no ha salido el vídeo, pero sí se puede oír en Youtube.

Es evidente que el asunto consiste en modernizar el sonido de Paloma San Basilio. No obstante, y por las puntuaciones del vídeo, se ha convertido más bien en motivo de risión, aunque tiene algunos fans que defienden el tema y, sobre todo, a la artista.

Y bien, ¿falla algo? Y, si es así, ¿qué? Tratemos de ser lo más justos y ponderados posible y pongámonos las orejas del público al que le gusta la música  dance-pop. Pues bien, curiosamente, lo único que creo que encaja en este estilo es la voz de Paloma, aunque con las maravillas de la técnica, era lo que menos podía fallar. Eso sí, el eco sobra, no añade nada y sólo crea confusión. Por lo que se refiere a la música, aunque comienza bastante bien, en cuanto entra la cantante no la arropa y deja una sensación de vacío y falta de producción. Por si fuera poco, el estribillo no destaca nada y está casi desnudo. Es decir, la voz sobreproducida y la música infraproducida. Un soufflé medio desinflado… y eso no suele saber bien.

Pero es lo normal. El pretender ir de moderno cuando uno no lo es, es una ruta directa al ridículo. Y  hacer música sin importarte si eres moderno o antiguo es un buen paso hacia la calidad.

Saludetes

Ártabro

PS. Escucha recomendada: Get Myself Arrested de Gomez

Johnny Otis & Etta James juntos al cielo de la música

Hola a todos:

 

Como sabéis si estáis mínimamente informados de los acontecimientos musicales, la semana pasada nos abandonaron dos grandes monstruos de los inicios de la música popular moderna. Johnny Otis y Etta James.

 

Todavía es más casualidad el hecho de que ambos estuvieran íntimamente relacionados ya que el primero fue el descubridor de la segunda. Ya sólo por eso Otis merecería un lugar en el recuerdo, pero es que además, fue uno de los pioneros en la transición entre la música de las grandes bandas de postguerra a otros sonidos ya en los terrenos del rhythm and blues. Logró esto gracias a su apertura a las influencias de la música negra y a su disposición a producir y promocionar las carreras de prometedores artistas de dicha raza. Como curiosidad, fue el productor de la primera versión del famoso Hound Dog, interpretada por Big Mama Thornton.

 

 

Por cierto, le dieron coautoría en el tema.

 

Y mientras tanto, pues tenía su banda y lanzaba discos, aunque nunca disfrutó de un éxito notable. Lo más cerca que estuvo de ello fue en 1958 con un número 8 que consiguió con el tema Willie And The Hand Jive.

 

 

Y por lo que se refiere a Etta James, desde inicios de los 50 estuvo en el mundo de la música en esos terrenos no siempre bien definidos entre el soul, el blues y el rock. A veces con grandes temas que la colocaban en la cresta de la popularidad, a veces hundida en problemas de adicciones y fuera de cualquier estilo que estuviera de moda en ese momento. Sin embargo, como siempre pasa con la buena música y los buenos artistas, al final la calidad impone el reconocimiento y Etta regresaba. Su tema más famoso se recuperó hace poco en España debido a la aparición de un anuncio de televisión. Sinceramente, ya no me acuerdo del anuncio, pero es imposible olvidar la canción. At Last.

 

 

Por cierto, sobre esta canción existe una anécdota triste. Cuando Barack Obama logró la presidencia, eligió esta canción para abrir el baile de inauguración de su presidencia. Sin embargo, en vez de elegir a Etta James para que la interpretara, fue Beyoncé quien lo hizo. Al parecer, Etta no lo perdonó. Y lo comprendo, dado que, en mi opinión, la decisión de Obama fue un tanto populista, ya que Beyoncé es mucho más popular y (sobre todo y especialmente para su electorado) joven que la pobre James. No dudo que Beyoncé lo hiciera bien, pero creo que James podría perfectamente haberla cantado, y tanto ella como toda su generación se merecían dicho honor.

 

Sin embargo, todo esto ya pertenece al pasado. Ahora, solo les queda, tanto a Johnny Otis como a Etta James, el reconocimiento, el recuerdo y la eternidad. Descansad en paz.

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: I Just Want To Make Love To You de Etta James (sí, el tema del anuncio del refresco light).

Doctor Bucketman, una cura a la mala música en el Metro

Hola a todos:

Hace unos días un amigo (gracias) me pasó un vídeo de un artista callejero que toca en el metro de Madrid. En varias ocasiones me he quejado de que la música en lugares públicos en Madrid (y se podría hacer extensivo al resto de España con pocas excepciones), es bastante pobre. Fue una de las cosas que más me llamaron la atención cuando he viajado fuera. Los artistas callejeros en otros países y, especialmente, los del metro, son mucho mejores.

Por eso es de justicia que, cuando existe gente de calidad, también sea destacada  y alabada. Y esto es muy sencillo con el caso del Doctor Bucketman, un baterista que suple la heterodoxia de sus bombos, platillos y cajas (objetos cotidianos y de crisis como botes de pintura, cubos y sartenes) con notables dosis de talento. Aquí tenéis una actuación:

Hasta ahora no he tenido la suerte de encontrármelo. Sin duda no me costaría nada realizar una “contribución” para que continúe trayendo música a los espacios públicos. Y digo esto cuando yo soy de lo más reacio a la percusión (es legendaria entre mis amigos mi tirria a los tíos que tocan los bongos con escasa pericia), y aún sabiendo que los ritmos acelerados pueden provocar estrés cuando a lo mejor uno quisiera algo de tranquilidad en una ciudad tan acelerada como Madrid en hora punta.

Sin embargo, es precisamente esto un acierto del Doctor Bucketman, en mi opinión. Por experiencia propia, cuando estoy cansado, baqueteado tras un largo día de trabajo, me he descubierto con un subidón de energía al escuchar un buen ritmo rápido. Y no creo ser el único al que le pasa eso a juzgar por el dinero que recibe.

Desconozco si el Doctor Bucketman tiene alguna ocupación y esta es una afición o si las monedas que recibe son una fuente de ingresos esencial para él. Sinceramente, espero que sea lo primero y que, en todo caso, le vaya todo bien porque alegra el día a mucha gente. Si queréis ver más de él, tiene canal en Youtube. Esta es uno de los vídeos colgados por él.

Saludetes

Ártabro

P.S. Escucha recomendada: Inmigrant Song de Led Zeppelin

Samples en el rock: Un escrúpulo que está desapareciendo

 

Hola a todos:

 

En el anterior hilo estaba hablando de Miles Kane e incluí el vídeo de Inhaler. Pues bien, mirando comentarios a la canción en Youtube vi que había una cierta polémica, porque al parecer la canción estaba construida sobre otra de Music Machine llamada Mother Nature, Father Earth. Vedlo vosotros mismos. Primero la de Miles Kane, después la de Music Machine.

 

 

Es evidente el parecido. La canción de Music Machine, por cierto, no podía sonar más 60 y el vozarrón también es muy representativo (me recuerda a algunos cantantes españoles de los 70 como Nino Bravo o Pablo Abraira). Pero la polémica está algo sacada de quicio ya que el propio Miles Kane ha reconocido la “inspiración” y le ha concedido coautoría.

 

El motivo por el creo que la polémica está sacada de quicio es por algunos comentarios que parecen ver mal que una canción suene a otra o, en este caso, se haya construido a base de otra. Parecen defender un purismo en el rock en la que si algo no es absolutamente original, si un tema incluye el más mínimo componente de otra, tiene una tara. Sinceramente, me parece que es llevar las cosas demasiado lejos.

 

Una canción completamente original tiene la virtud… de ser completamente original, el puro fruto de la creatividad de su autor. Pero ese valor, opino, debe subordinarse a la calidad. Ya he defendido varias veces que la calidad es lo primordial en una canción.

 

Otra cosa, concedo de nuevo, es valorar si el nuevo producto tiene toda su calidad procedente de los elementos que son de otras canciones. Es lo que me pasa con bastantes temas de hiphop, con samples de temas conocidos u oscuros, que son el gancho (y la base) sobre la que el rapero simplemente diserta. Por cierto, este recurso está perfectamente aceptado en ese género musical (donde creo que se empleó por primera vez de manera frecuente). Me acuerdo del impacto que me supuso escuchar el Every Breath You Take como base para el tema I’ll Be Missing You. Así, si está aceptado en el hiphop, me parece algo injusto que se vea con tanta animadversión en otros géneros musicales. El único motivo por el que vería justificado el recelo es su abuso y que se emplee para maquillar mediocridad.

 

Sin embargo, detecto que en los últimos tiempos esa reticencia, por parte de los artistas y grupos de pop y rock, a usar pedazos MUY reconocibles de otras canciones para crear las suyas, está desapareciendo. Los propios Coldplay han lanzado como sencillo de lanzamiento de su último disco una canción, Every Teardrop Is A Waterfall que es una reconstrucción del Ritmo de la noche (o del I Go To Rio si lo preferís). Madonna saqueó a Abba y su Gimme Gimme Gimme para sacar su Hung Up. Y Robbie Williams, hace un poco más de tiempo, no tuvo problemas en meter mano a la magnífica melodía del I Will Survive de Gloria Gaynor para fabricar su Supreme.

 

¿A qué se debe eso? Probablemente a que el público se ha acostumbrado a este recurso y lo vea normal. Esto es un arma de doble filo, porque que no existan prejuicios creativos es bueno, pero que signifique la apertura de una veda para aprovecharse de grandes éxitos y ganchos ajenos para facilitar su labor en la confección de nuevos temas es malo. Y lo que veo, desgraciadamente, es que lo segundo comienza a ser más frecuente.

 

Porque, no nos engañemos, el recurso de los samples en el pop serio y en el rock es mucho más antiguo, pero era más discreto y se empleaba como elemento sobre el que se creaba algo original y con calidad propia. Dos ejemplos de los 90.

 

El primero lo protagoniza el Modfather, Paul Weller que usa el riff de entrada de la 10538 Overture de la ELO para crear su The Changingman.

 

 

 

Y George Michael empleó ¿la flauta? del inicio del tema Watermelon Man de Herbie Hancock (un estándar del jazz) como base del Spinning The Wheel.

 

 

 

En estos casos, ¿cómo no reconocer que los samples están bien empleados y que las canciones que los emplearon tienen fuerza y calidad por sí mismas? Hace un par de días vi por primera vez en años el vídeo de Spinning The Wheel y la sonrisa (y la canción) no me abandonó en todo el día.

 

Casos como estos se siguen dando y, en mi opinión, certifican la validez de este recurso. Casos como el de Robbie Williams o el de Miles Kane están más en el límite, pero aun así, creo que no están desprovistos de cierta calidad intrínseca. Lo de Madonna con Hung Up, sencillamente, me parece que ya entra en lo de vivir del talento de otros, pues usa un tema muy conocido y lo que aporta es de poca enjundia.

 

Los samples, cuanto menos se noten y menos nos haga recordar de dónde vienen, suelen ser mejores.

 

¿Qué opináis del tema?

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Fast Love de George Michael

Miles Kane: Un aperitivo más que interesante

Hola a todos:

 

Comenzamos 2012 mirando al futuro. Aunque a uno no demasiado lejano. Para ser exactos, mirando al 27 de enero, cuando en Madrid será el concierto de Arctic Monkeys.

 

Estaba el otro día contemplando mi entrada, casi extasiado, cuando reparé en el nombre del telonero: Miles Kane. ¿Quién sería este personaje? Supuse que sería alguien con un estilo musical compatible con la banda principal, pero no me imaginé que tanto. Se trata, ni más ni menos, que el compañero de Alex Turner en aquella aventura paralela llamada The Last Shadow Puppets.

 

La verdad es que es mi culpa, porque no soy nada bueno recordando nombres. Si lo fuera un poco más no podría haberme olvidado del de uno de los componentes de un grupo que sacó esa maravilla que se llamó The Age Of The Understatement (aquí tenéis una versión con sólo guitarras y voces del tema que daba título a ese álbum).

 

 

Recuerdo que comenté que me parecía un disco pleno de reminiscencias de películas de James Bond (de la época de Sean Connery), y cada vez que lo oigo noto más ese ambiente de finales de los 60 que me atrae tanto. Lo cual es bueno para mí, ya que cuando fui a escuchar lo que había producido Miles Kane para poder telonear a los Arctic Monkeys me encontré con algo afincado en la misma época musical.

 

Miles Kane ha resultado ser uno de esos jóvenes prodigio (como Alex Turner), que con 25 años ya lleva una carrera notable. Llegó al coliderazgo de The Last Shadow Puppets tras haber sido miembro de The Little Flames y capitanear The Rascals. Y tras esa colaboración con Alex Turner decidió llevar una carrera en solitario que ya se ha traducido en un largo llamado Colour Of The Trap.

 

No obstante, aunque la música de este álbum nos sigue recordando a la misma época de lo que aparecía en el The Last Shadow Puppets, el sonido tiene diferencias. Se añaden algunos ingredientes a lo que allí se oía y otros ya presentes entonces cobran una importancia mayor, como puede ser el rock francés de finales de los 60, muy evidente en la versión, francamente buena, de un tema de Jacques Dutronc, The Responsible (sólo disponible en un EP que se extrajo del LP).

 

 

Esa diferencia en el sonido de Colour Of The Trap, de hecho, es lo que impide que se considerar la continuación de The Age Of The Understatement, dado que lo podría parecer, al estar la mitad de los temas coescritos con Alex Turner. Sin embargo, aquí las canciones se despojan de la gelidez y el sentido de la épica que se oía en The Last Shadow Puppets. Los temas suenan más sencillos, más urgentes y más luminosos, rozando en algunos momentos el glam de T-Rex (descaradamente en My Fantasy). Únicamente en algunos temas compuestos al alimón entre ambos artistas sí se podría divisar esa continuación respecto a The Age Of The Understatement, aunque en otros, especialmente Rearrange, casi parece un tema perdido de Arctic Monkeys.

 

No es, de todos modos, un álbum perfecto ni genial. La segunda mitad de disco pierde algo de pie, aunque nunca descarrila del todo. Y algunas canciones dejan un magnífico sabor de boca, especialmente las más rockeras, Come Closer, Better Left Invisible e Inhaler (ésta casi garajera), no quedando muy atrás las antes mencionadas Rearrange o My Fantasy, así como la mediterránea Take The Night From Me.  En definitiva, una agradable y a veces deliciosa colección de canciones que podrían retrotraernos a los años que están a caballo entre los 60 y los 70, con sus sonidos entre el rock, el pop, el blues, la chanson française y el glam. Eso sí, las ocasionales ráfagas de distorsión nos devuelven a la realidad de que ya estamos en el siglo XXI.

 

Aquí tenéis Come Closer e Inhaler.

 

 

Por todo esto, ya me veo llegando muy temprano al concierto para no perderme a Miles Kane. Sé que las probabilidades de que se le una Alex Turner para tocar algún tema de The Last Shadow Puppets son muy escasas, y sé que lamentaré que eso no ocurra. Pero no lo lamentaré del todo, porque la actuación de Miles promete ser muy interesante por sí misma.

 

Saludetes, el próximo día hablaré de algo relacionado con este hilo.

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Take The Night From Me de Miles Kane