Exiled from CBGB

La música que mece la cuna

22 Noviembre, 2009 · Dejar un comentario

Hola a todos:

 

Hace unos días lancé una profecía contra los pesaditos de los Jonas Brothers y dije que todavía tenía que dedicarles un post en el que explicase el peligro que representaban para la cultura musical. Después me he estado preguntando si no habría hablado ya antes del tema, porque me sonaba mucho. Realicé varias búsquedas en el archivo de la bitácora y nada, al parecer son imaginaciones mías. Será que a los amigos les habré dado la tabarra sobre el tema. Eso sí, si al final resulta que me estoy repitiendo, lo siento. Son tantos los hilos que alguna vez tenía que ser.

 

Para mí los Jonas Brothers y Hannah Montana son muy peligrosos porque rompen una barrera que hasta hace poco era muy importante: la que separa la música para los niños de la música para adolescentes. Como buen representante de la generación de mediados de los 70, crecí en una época bastante afortunada. De niño había grupos para niños, como Parchís o Nins, después, La Bola de Cristal me dejó un poso que se reveló indeleble, una magnífica base para, a partir de ella, y poco a poco, confeccionar mi propio criterio musical. Esto no hubiera sido posible 20 años antes, donde como mucho había niños cantarines, que generalmente acababan mal (incluso disparando tiros en la selva angoleña o hablando de lo bien que te deja la piel una crema cosmética cuando llevas veinte años trabajando uno de cada tres o cuatro años). Los grupos infantiles eran deleznables, es verdad, pero servían para que los niños se iniciaran en el mundo de la música, estaba hecha por niños y hablaba de sus temas. Sin embargo, existía una barrera clara entre dichos grupos y los adultos. En primer lugar, iban dirigidos a los niños y los trataban como niños. Los adolescentes no podían sentirse atraídos por dicha música. Por otro lado, la música no trataba temas amorosos (salvo muy tangencialmente o de modo muy naïf) y se centraba en amistad, travesuras, pasarlo bien y ecologismo. Y por último, el estilo musical era diferente, chicle-pop y los integrantes no tocaban instrumentos.

 

En la actualidad, ese tipo de música ha desaparecido. Eso sería muy bueno, si no fuera porque lo que lo ha sustituido es mucho más peligroso. Grupos de adolescentes, que, aunque digan que van dirigidos a gente de su edad, en realidad los niños son sus mayores fans. ¿Qué niña no se conoce todas las canciones de Hannah Montana? ¿Qué niño de 10 años no conoce los nombres de los hermanos Jonas? La infancia está volviendo a desaparecer. Hace 50 años los niños no podían ser niños, habían de ser adultos, sus padres necesitaba que colaboraran en las tareas del campo, del trabajo en la casa, etc. Apenas había productos dirigidos a ellos. Luego, durante un plazo de tiempo muy corto (20-30 años), existió la infancia, con productos específicos para ellos, existía una infancia distinguida de la adolescencia y, por supuesto, de la vida de los adultos. Pero, claro, un niño desde el punto de vista del marketing consume menos tipos de productos que un adolescente. Así que en los últimos años estamos asistiendo a la depredación de los años de la infancia por parte de la adolescencia. La televisión en el cuarto, los móviles, la ropa en plan malote o put*ll*,… cada vez aparecen antes en la vida de los niños. Y la música encaja dentro de ese proceso.

 

Lo malo, sin embargo, es que, a diferencia de antes, existe un carril de música hipercomercial y de calidad deplorable que lleva desde la más tierna infancia hasta la edad de adulto. Antes, sí, había música igual de potosa para todas las edades, pero no estaba integrada. Cuando dejabas de ser niño (alrededor de los 13 años) y buscabas nueva música, había de todo, pero no había una vía clara que te llevase de las bandas para niños a las de jóvenes, de modo que podías y debías forjarte una identidad musical nueva, porque lo oído de niño no servía para esas edades. Ahora, con estos grupos diseñados al milímetro, con su marketing, programas de televisión, merchandising, etc. te pueden llevar desde los 6 o 7 años hasta la mayoría de edad, oyendo eso de forma exclusiva (tienen tantos productos y noticias a su alrededor que no te queda sitio para otros). Y ahí sí que ya la hemos fastidiado, porque si has pasado toda esa etapa de tu vida escuchando esa música prefabricada, pop inane y guay, sin rastro de autenticidad y de sano inconformismo, luego es muy difícil que te guste otra cosa.

 

Casi lo peor es la tremenda crueldad que supone que hagan creer a los niños que ellos pueden ser como sus ídolos. Una niña-joven que es una chica normal que sin embargo tiene como personalidad secreta ser una megaestrella de la música. Nunca, evidentemente, enfatizarán a los seguidores que Hannah Montana es hija de un músico archiconocido Billy Ray Cirus, de modo que de chica normal nada de nada, no es ejemplo en el que se puedan ver sus seguidoras para lograr lo mismo que ella. Y los hermanos Jonas han casi dirigidos desde que eran bebés a ser lo que son por unos padres muy hábiles. Vamos, igual que cualquiera de los que han ido a sus conciertos.

 

The Beatles, fijaos, fueron como los Jonas Brothers de los 60 (gustaban a los niños, melodías fáciles e inocentes, gigantesco fenómeno fan con muchos productos creados a su alrededor, estaban siempre en los medios), pero se rebelaron y evolucionaron con mucha rapidez de modo que en vez de crear una generación de chicos de gustos estrechos, lo que hicieron fue contribuir a descubrirles decenas de otros mundos y sonidos, iniciando una revolución juvenil que duró mucho tiempo y trajo excelente música. ¿Alguien cree que eso pasará con estos grupos?  

 

No permitáis que los niños sólo escuchen esos grupos (impedirles que lo hagan es imposible), abridles los oídos a otras muchas músicas. No le sigáis el juego a Disney, a la industria musical. Dejemos que los niños sean niños y formémoslos para que sean personas y no consumidores.

 

Perdón por el mitín, pero en serio creo que los hermanitos y la montaña son un inmenso peligro para la cultura y el buen gusto a medio-largo plazo.

 

Os dejo con Are You Experienced? de Jimi Hendrix.

 

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Norwegian Wood de The Beatles

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Salvadas por la memoria

19 Noviembre, 2009 · Dejar un comentario

Hola a todos:

El pasado sábado estuve en el concierto de unos amigos. Me lo pasé muy bien y sonaron fantásticos. Una vez finalizado, nos quedamos por ahí charlando de todo y de nada, mientras sonaba de nuevo la música cotidiana del sitio (rock clásico con alguna concesión pop). De repente, comenzaron a escucharse las primeras notas de una canción que me sonaba muy familiar pero que no terminaba de ubicar. Cuando la entrada de órgano dio paso al rasgueo de guitarra quedó claro de qué canción se trataba y me lleve una sorpresa. Se trataba de Faith, de George Michael.

Mi sorpresa vino por el hecho de que disfruté de la canción. No es una canción que nunca me haya atraído realmente y nunca he buscado escucharla. Pero no era el único asombrado. Le pasó lo mismo a la persona con la que estaba hablando, que también guardó silencio cuando se oyó la introducción.

Y me empezó diciendo que a ella la canción no le gustó cuando salió, (ella tenía, y aún tiene, gustos musicales bastante diferentes), pero que ahora no podía evitar sentir algo al oírla, se daba cuenta de ello, y que ni siquiera le importaba balancearse un poco siguiendo su ritmo. Yo le dije que a mí me sucedía lo mismo, aunque reconocía que había otras canciones de George Michael que sí me gustaban como Freedom. Me pregunté si se debía a que ahora no me importaba admitir que esta canción no estaba tan mal o a que había descubierto algo en ella. Pero ella, que es muy lista, me dijo que no, que lo que pasaba era que nos traía recuerdos.

Y tiene razón, que caramba, esa es la clave. Faith pertenece a esa clase de canciones que no busco porque no entra dentro de mis gustos ni primarios ni secundarios, pero que cuando me tropiezo uno con ellas, le presto atención y la aprecio. Por dos motivos: el principal, el que decía mi amiga, porque traen recuerdos. El secundario, el que le respondí, sí, nos traen recuerdos, pero es que además, con la perspectiva que da el tiempo (otros vendrán que bueno me harán), nos hemos quitado algunos reparos, prejuicios y comprendemos que entonces nos machacaron, y en la actualidad nos siguen machacando, con cosas mucho, mucho peores, de modo que es poco peaje el que hay que pagar para soñar por un instante con estar en el pasado.

 

Supongo que todos tenemos ese tipo de canciones, salvadas por los recuerdos y por otros temas muchos más casposos tanto de entonces.. como de ahora. Contadme las vuestras.

 

Como os imaginaréis, la canción con la que os dejaré hoy no es buena, nunca la busco ex profeso y ni siquiera me gusta realmente, pero cumple esa condición de traer remembranzas de mi niñez. Level 42 y sus Lessons In Love.

 

 

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: The Way We Were de Barbra Streisand

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Demasiado rápido y demasiado pronto

17 Noviembre, 2009 · 1 comentario

Hola a todos:

La pasada semana me llevé una sorpresa morrocotuda cuando vi la portada de una revista musical española, RDL, que anunciaba un especial donde repasarían lo mejor de esta década en la que todavía estamos. Evidentemente, aunque en realidad la primera década del siglo XXI va desde el 2001 al 2010 inclusive, ellos se refieren a la que va del 2000 al 2009. Por cierto, ¿cómo denominarla? Los angloparlantes humorísticamente se han inventado la palabra «noughties», por analogía con «sixties». «sesventies» y así. Voy a hacer lo mismo y los llamaré en este hilo, años “cerenta”. Al principio suena muy raro, pero luego uno se va acostumbrando.

Y la portada de la revista no mentía y en ella se hacía un listado de las mejores películas, libros, discos nacionales e internacionales. Un esfuerzo digno de elogio, sin duda, pero, en mi opinión, innecesario, ya que curiosamente, para mí lo más interesante fue una no-lista en la que se repasaba el auge y la edad de oro que están viviendo las series de televisión. Las listas de discos, sinceramente, me dejaron muy frío, aunque tenían la gran virtud de revelar por qué me parecen muy prematuras (y no es sólo porque la década todavía no haya acabado).

 Estamos demasiado cerca de lo que ha ocurrido. No ha habido tiempo para asimilarlo, cernir la paja del grano, lo bueno de lo hinchado por los medios o por una moda pasajera. Aún no se sabe el impacto real de lo que se ha creado. Un disco que parece que abrió una nueva vía musical, puede que lleve a un callejón sin salida en un par de años y quede como un movimiento marginal, de cortos vuelos. Quizás con el comienzo de la década sí se pueda ser algo más objetivo, pero en absoluto con los últimos años. Por si esto no fuera suficiente, la música reciente parte con una ventaja injusta sobre la del inicio de la década. ¿Nunca os ha pasado que algo que acabáis de escuchar os parece de lo mejor que habéis oído en vuestra vida y luego lo vais reajustando a su verdadero valor? ¿Nunca os ha pasado que al hacer una lista de cosas buenas, os olvidáis de algo muy bueno, pero que al no ser tan reciente, no lo teníais en mente en ese momento? Así, no es de extrañar que el mejor disco internacional de los cerenta sea de 2009. Por tanto, no sólo no se ha dejado tiempo para que se vea la importancia real de lo que ha habido, sino que se parte de niveles de recuerdo diferentes.

Pero todavía queda un fallo. Revelan demasiado el perfil de su público lector. Me explico. A medida que pasa el tiempo, los clásicos van siendo cada vez más evidentes y los gustos musicales ceden a dicha evidencia, de modo que todos acaban coincidiendo en la importancia de tal o cual disco o artista. Por eso, si se hiciera una lista de los mejores discos de los años 60 las discrepancias entre publicaciones serían menores que si esa lista fuera de los años 80 o 90. ¿Qué decir entonces de los mejores discos de los cerenta? Me parece claro que RDL jamás pondría en su lista a grupos como Queen aunque hubieran sacado un disco tan bueno como A Night At The Opera, del mismo modo que veo imposible que la RS de esta época no pusiera un disco de Miguel Bosé o de El Canto del Loco en dicha lista.

Supongo que entenderéis por tanto que no vaya yo a hacer una lista semejante. No obstante, algo haré, pero eso será ya para otro hilo, que éste ya es largo.

Os dejo con dos muy buenas canciones de esta década. Por un lado y no bromeo, Paper Planes de M.I.A. me parece un temazo.

Por otro, una emocionantísima versión en directo de My City Of Ruins de Bruce Springsteen, tema que a pesar que no se refería originalmente al 11-S (acontecimiento que sin duda marcó toda esta década), pasó de forma natural a hacerlo a partir de esta actuación. 

 

 

Saludetes

Ártabro

P.S. Escucha recomendada: Gold Lion de Yeah Yeah Yeahs

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Juventud, divino tesoro

15 Noviembre, 2009 · 7 comentarios

Hola a todos:

Estos días, he coincidido en varias situaciones con grupos de post-adolescentes y sus gustos musicales. Las cosas no están perdidas. Con esto no quiero decir que sus gustos musicales coincidan con los míos. No, lo que quiero decir que es hay gente que sigue teniendo algo de criterio musical y que no se traga lo que aparece en los medios.

Iba en el tren, de regreso a Madrid. De repente, en una estación se montó un grupo de universitarios, creo que estudiaban Enfermería, y se sentaron al otro lado del pasillo. Reían y hablaban de todo un poco con la energía y el entusiasmo de la primera juventud. Tal vez otros viajeros se molestaran por sus voces y risas, pero a mí me parecieron un soplo de aire fresco. Todavía no soy tan viejo como para no reconocerme en ellos. En un momento determinado, con sus móviles conectados a Internet, se pusieron a hablar de música.

No conocía exactamente lo que escuchaban (el volumen lo ponían muy bajo y no era molesto como tantas otras ocasiones), pero no era algo comercial y conocido. Algún tema era rock alternativo y otros eran hip-hop, aunque no estilo gangsta. En un momento determinado, pasaron a comentar una canción que está arrasando con su estilo cutre-camp: No te metas a mi Facebook. Me agradó ver que se daban perfecta cuenta de que era una porquería y una maniobra mercantilista camuflada de chorrada para reírse de ella.

Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue que uno de ellos, el que era el que dirigía la conversación, dijera que les iba a mostrar su canción favorita, que le parecía preciosa. Y entonces comenzó a sonar Baker Street de Gerry Rafferty.

 

 

No es una de mis canciones favoritas, a pesar de contar con uno de esos solos de saxofón que ya sabréis que son una debilidad mía (de hecho me gusta más su solo de guitarra) y ni siquiera la suelo oír, pero sí reconozco que es buena, y me agradó comprobar que sigue habiendo jóvenes a los que nos les importa reconocer que les gusta un tema que, cuando se publicó, ellos ni habían nacido ni se les esperaba. Además, siendo algo egoísta, dado que la música de nuevos grupos se hace sobre todo para gente de la edad de esos chicos, algo puedo ganar del hecho de que a no todos ellos les guste el cutrepop.

 

Pero, evidentemente, también hay paladas de arena y así, a los pocos días, vi a otro grupo de chicos jóvenes, de visita por la ciudad, que se pusieron como locos cuando vieron un gran anuncio en el metro que anunciaba el musical de los 40 repugnantes y posaron delante de él haciéndose fotos de grupo… y no estaban de coña.

 

Os dejo con otro gran éxito de Gerry Rafferty, esta vez cuando era vocalista del grupo Stealers Wheel. Stuck In The Middle With You.

 

Saludetes

 

Ártabro

 

P.S. Escucha recomendada: Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again de Bob Dylan

 

 

→ 7 comentariosCategorías: General · Personal

Os voy a decir la verdad, fans de Jonas Brothers

13 Noviembre, 2009 · 1 comentario

Hola a todos:

En primer lugar, quiero agradecer vuestros comentarios. No he podido contestarlos como sería preciso, porque estaba en mis cuarteles de otoño, sin conexión de Internet, disfrutando no haciendo nada y recargando las pilas.

Pero pasemos al hilo de hoy. Nos encontramos en pleno huracán Jonas Brothers, de gira por España para dar un par de conciertos. Ha sido imposible no enterarse, estaban por todos lados, en todos los programas, hasta en los telediarios. Pues bien, si algún fan de este grupo llega hasta aquí buscando información sobre ellos, hallaréis algo que no os dirán en ningún lado.

Mi opinión sobre ellos requeriría un hilo propio (que prometo desarrollar), pero para decirla en pocas palabras, son uno de los mayores peligros que ha habido en el mundo de la música. Pero eso no es lo que os quería decir. Mi mensaje es este: los días de los Jonas Brothers están contados.

Sí, así es. Lo sé desde el momento en el que oí que uno de ellos (creo que el mayor, ni idea de su nombre), va a lanzar un disco en solitario. ¡Oh! Por supuesto que se han apresurado a decir que esto no significa que el grupo se separe. Pero, entre vosotros y yo, sí, significa eso. Quizás no a corto plazo, pero sí que su fin se acerca.

No hace falta ser un genio ni un adivino. Sólo ser algo viejo, como yo y a diferencia del 99% de los fans de esa banda. Las discográficas lo utilizan de forma tan corriente que es un truco más manido que la última barra de pan del Dia. Cuando de un grupo muy famoso uno de sus componentes lanza un disco en solitario, el grupo está casi impepinablemente sentenciado. Como mínimo ese componente se acaba marchando y si éste era medianamente importante, el grupo se desestabiliza y desaparece más o menos rápido. 

Evidentemente siempre hay excepciones pero son raras. Así a la mente me viene el caso de Mick Jagger que a mediados de los 80 lanzó un par de discos en solitario, pero The Rolling Stones continuaron su carrera. Pero incluso en ese caso, la verdad es que el futuro de los Stones estuvo pendiente de un hilo y sólo el fracaso de su segundo disco hizo que Jagger volviera al redil.

Por contra, ejemplos de lo contrario hay a puñados. Y si el grupo en cuestión es juvenil y pop, ya casi se puede hablar de ciclo de vida del producto. Se lanza con gran bombo y marketing a un grupo. Cada personaje tiene una personalidad, el primer disco es un exitazo, el segundo reincide y asienta la base de seguidores. Entonces, generalmente tras el tercer disco (a veces antes, a veces después) uno de ellos comienza a despuntar (si es que no lo hacía ya antes como el caso de Beyoncé), tiene más fans, su personalidad está más en la onda de lo que se lleva, hace los favores s******* con más convicción, etc. Pues a ese componente lo lanzan en solitario. En general, se acompaña con mensajes de que el grupo seguirá y, sí, en general, si el disco del solista va bien, se lanza un nuevo disco del grupo, pero… será el último. Después, el grupo suele desaparecer y el solista inicia una carrera que, tras unos años, tiende a difuminarse, aunque depende del talento del artista y del de la multinacional que lo apoya. Si al final el solista se eclipsa, generalmente suele ser el final del cuento, pero últimamente se puede añadir el de la reunión con la banda original.

Este es el modelo base, sobre el que hay variaciones y modificaciones varias, especialmente si el solista tiene verdadero talento, pues entonces es cuando, a veces, puede resucitar intermitentemente el grupo en el que se hizo famoso (por ejemplo, el caso de Neil Finn y Crowded House).

Pink Floyd, The Police, The Jam, Take That, N’Sync, The Jackson 5, Wham!, Boyzone, Destiny’s Child, Spice Girls, Parchís, Menudo, Timbiriche… Jonas Brothers, you’re next. Y espero que sea lo antes posible.

 

Ahora, escuchad algo bueno de unos hermanos con talento. Part Of Me, Part Of You de The Finn Brothers. Magnífica canción y magnífico vídeo.

De nada, fans de Jonas Brothers.

 

Saludetes a todos.

Ártabro

P.S. Escucha recomendada: One X One de Paul Weller

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